Yuniel Cabrera: El jugador invisible

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Entre bates, bases y pelotas desde temprana edad, Yuniel Cabrera Fernández, oriundo del poblado de Báez en Villa Clara, soñaba con integrar el equipo de su provincia.

Y lo logró, pero no fue como pensaba. Aun integrando el histórico conjunto naranja, no pudo ser el pelotero que siempre quiso. El destino lo obligó competir con otros de más experiencia dentro del colectivo y calentar el banco por años.

Muy distinto a las categorías inferiores cuando había representado a Cuba con su escuadra villaclareña, y ganara múltiples campeonatos a nivel nacional.

Como muchos no son profetas en su tierra, salió legalmente hacia República Dominicana buscando la visibilidad que en Cuba no encontró, y a partir de ese momento comenzó una nueva etapa en la vida del joven pelotero.

Cubanos. Gurú conversó con Cabrera para develar su historia.

¿Cuándo y cómo decides que tu futuro no estaba en Cuba?

-Desde hace tiempo lo tenía en mente, pero no había tenido la oportunidad de hacerlo de forma legal. Yo era un pelotero invisible en Villa Clara y creo que merecía más oportunidades de desarrollo. Me sentí marginado, mi carrera frenada. Tenía que competir con el estelar Ariel Borrero y cuando tuve la coyuntura, no me escogieron para sustituirlo. A nadie se le ocurrió que podía jugar en los jardines además de la primera base. Hacía mi trabajo y regresaba al banco, cuando la cosa estaba “encendía” en el 9 inning se acordaban de Yuniel Cabrera y nunca me prepararon para enfrentar esos momentos. Siempre salí contento con la disposición de aprovechar mi oportunidad y ayudar al equipo. Muchas veces respondía, decidí varios choques y al día siguiente regresaba a la banca y eso me frustró, porque con el juego diario podía dar más. Ya no podía quedarme y perder la pasión por el béisbol.

¿Qué reacción tuvo tu familia ante la decisión de salir de Cuba?

– Yo les dije unos días antes de hacerlo. Fue duro y triste, pero es el precio que me tocaba pagar si quería luchar por mis sueños, y tener un mejor futuro. No podía desperdiciar tantos años de dedicación al deporte.

¿Alguna vez te arrepentiste de dejar lo conocido atrás, o pensaste que habías tomado la decisión incorrecta al irte de Cuba?

– No me arrepiento de esa decisión, soy positivo, siempre miro al frente y confió en Dios, todo ocurre por una razón.

¿Qué estás haciendo actualmente?

-Aquí están explotando mis potencialidades al máximo, estoy jugando en los jardines. Tengo las condiciones, aunque allá no me preparaba en esa posición, mi desplazamiento y rapidez han mejorado mucho. Ya domino el center field y voy ajustando la mecánica de bateo. Me cambiaron por completo, ahora levanto el pie para batear que no era mi estilo y ya veo los resultados. Entreno todos los días en la mañana y en la tarde para estar en la mejor forma. Espero mis documentos para presentarme a los equipos.

¿Cómo vives el béisbol fuera de Cuba?

-Bien, aunque es muy duro el camino vine a trabajar, y tengo claro que tengo que subir mi rendimiento para lograr lo que quiero.

¿Qué es lo más difícil que has tenido que vivir estando lejos?

Estar lejos de la familia y mis amigos, es lo más difícil.

¿Qué es lo que más te gusta de Cuba aun estando fuera?

Lo que más me gusta es como somos los cubanos, el carisma de la gente, las ciudades, el espíritu de lucha diaria sin importar las adversidades.

¿A qué aspiras en un futuro cercano?

-Mi aspiración es jugar béisbol y tratar de firmar en alguna organización. Pero lo mío es la pelota, y en estos momentos solo pienso en eso.

¿Qué cambios te gustaría que se dieran en el béisbol cubano?

-Me gustaría que todos pudieran jugar en diferentes ligas según su calidad, eso ayudaría mucho al desarrollo personal y al béisbol cubano en general.

¿Qué satisfacción te queda del béisbol en Cuba?

Haber estado tantos años con Villa Clara, aprovechar los pocos momentos que tuve de jugador regular. Es difícil que un atleta en la banca pueda mantenerse y lo hice con un buen equipo, y disfruté mucho esos juegos que decidía como emergente en el Sandino. Cuando aplaudían se me ponían los pelos de punta. Eso fue lo que me motivó a no pensar en el tiempo que llevaba sin jugar, sino en salir a dar lo mejor de mí. Siempre espere mi debut con el Villa Clara como un momento especial, y gracias a dios conecte hit en mi primer turno en Series Nacionales, es algo que no olvido.

– Si pudieras pedir un deseo ahora mismo ¿cuál sería?

-Ver que todo este sacrificio valió la pena, estar con mi familia, darle un montón de besos a mi hija y regresar Báez (sonríe).

Ser visible para el mundo en el deporte que ama, fue el impulso del villaclareño Yuniel Cabrera para dejar atrás lo conocido hace 7 meses, y lanzarse a la aventura de todo emigrante en nueva nación. Por un sueño, como salimos todos, hoy se enfrenta la experiencia más importante de su carrera hasta el momento con el corazón dividido entre dos tierras: República Dominicana y Cuba.

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