Virgen a los 24: La historia de Amanda

Foto: Diego Cervo/shutterstock.com
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Amanda siempre fue una chica sana. Oriunda de un pueblecito de Cuba, llegó a la universidad a estudiar economía con las mejores notas de la enseñanza anterior.

Linda, tierna, educada, tranquila, era el orgullo de sus padres, hija única y tardía. Los encargados de cuidarla cumplieron a cabalidad su cometido y se pasaron. Amanda no salía de su casa, solo se dedicaba a las tareas escolares y ver series en la computadora. Tampoco tenía obligaciones en el hogar, no iba fiestas ni se le conocía novio.

Tuvo que becarse en la universidad y allí aprendió muchas cosas a golpe de experiencias. Fue objeto de burlas por su castidad auto impuesta, pero tuvo grandes amigas también.

Un día llegó ese muchacho que le había gustado desde que comenzaron las clases, la invitó a salir y comenzaron una relación que no era de novios formales, pero era la primera.

Enamorada como estaba decidió que le daría el regalo que había guardado por tanto tiempo. Lo intentaron, pero el chico no tuvo paciencia y terminaron por dejar las cosas a medias, y también la relación.

Devastada, Amanda volvió a tener miedo a las relaciones de pareja. En los 5 años de universidad no tuvo otro novio a pesar de que algunos intentaron enamorarla.

Se graduó y comenzó a trabajar en un banco en la capital provincial, le tocaba dar los viajes diarios de su pueblo a la ciudad, pero trabajaba en lo que siempre había querido.

Sus amigas la invitaban a salir, a conocer gente y siempre se negaba.

Conoció a Alberto de casualidad, porque una de sus compañeras lo conocía y por sus cualidades pensó en él como el hombre ideal para Amanda. Ese que sabría comprenderla y tratarla con delicadeza, así como ella lo había soñado siempre.

En principio no le gustó en lo físico, pero la insistencia de las amigas la animó a aceptar los halagos, las flores, y las invitaciones. Cada uno de esos detalles la fue enamorando, y aquel príncipe azul que esperaba hace 24 años tomó forma.

Hoy Amanda tiene una relación estable de 5 años, una niña encantadora y el amor de su esposo. Le tocó esperar mucho pero la espera valió la pena.

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