Víctor Mesa no tiene la culpa

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Matanzas contra Industriales, los leones al bate. El manager se levanta del banquillo, sacude los brazos con rabia, grita pero no se entiende porque su voz es bastante grave. Mira hacia el campo de pelota donde esperan una decisión de él para cambiar de pitcher, y enojado… muy enojado, expresa con gestos y voces que el árbitro “está loco”. La afición se desborda, miles le ofenden, otros miles le apoyan… es Víctor Mesa.

Gloria de la época dorada del Béisbol cubano y uno de los 100 mejores deportistas de la isla en el Siglo 20, al que llaman Víctor de los mil play off fue uno de los mejores corredores en la historia de la pelota cubana. Fue líder en bases robadas, pues lo hizo 14 veces en un período de 15 años.

Mesa lideró las carreras anotadas en cuatro ocasiones. Una vez fue líder en hits y en dobles encabezó la lista en dos ocasiones, jugando siempre para los equipos de Villa Clara. Integró el equipo nacional como Jardinero Central de 1981 a 1995.

En la Serie Mundial Amateur de 1984 fue seleccionado como el jugador más valioso. Su hoja de eventos lo refiere  como el Campeón en varios eventos internacionales: Juegos Olímpicos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Copas Intercontinentales, Copas Mundiales, Juegos de Buena Voluntad.

Ahora bien, carácter sí que tiene. Como manager de los equipos de Villa Clara, Matanzas y de los Leones de Industriales, ha hecho gala de talento como pelotero de los duros. Entre los triunfos y las sanciones es hoy, y nadie lo duda, uno de los hombres más polémicos en la historia de la pelota cubana.

No es culpa mía, es culpa de mi pasión”, me dijo una vez y desde ese momento lo vi como alguien esencial en la trayectoria beisbolera de Cuba.

Recuerdo que el destacado comentarista José Antonio Salamanca, el famoso Bobby, lo bautizó como la “Explosión Naranja”, en alusión a los colores del equipo de Villa Clara, y por qué no, también por su personalidad. El comentarista Modesto Agüero, le dio el apelativo de “show”, en tanto José Antonio Fulgueiras, periodista de Villa Clara, simplemente le llamó “centella”.

De un lado, el historial impresionante como jugador, y después de su retiro en la temporada 95-96, el historial como manager de los equipos, asesorando bien firme a las nuevas generaciones de peloteros. De otro lado, el récord de insultos, expulsiones, peleas, sanciones, agresiones verbales y físicas, dentro y fuera del campo de juego.

Es Víctor Mesa y su pasión, la culpable de todo. Así lo dijo él, y ese día, ni hablaba con gritos, ni hacía gestos violentos con la mano, ni estaba sancionado… Cubanos Gurú lo sabe, ese día solamente sonreía con tanta sinceridad, y tan sereno.








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