Tradiciones y costumbres de los cumpleaños cubanos

Foto: Yoni González
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Las fiestas de cumpleaños en Cuba tienen gran significación, aun cuando no sean las más lujosas (obvio si hay algunas donde se bota la casa por la ventana). Pero existen temas a veces irracionales y hasta innecesarios.

La historia comienza cuando los bebés cumplen el primer año de vida. Entonces comienza una carrera desmedida por hacer alguna celebración. Los padres se estresan en la búsqueda de recursos para efectuar una fiesta digna, donde por lo menos no falte el cake, las coqueticas, la ensalada fría y la piñata. Otras agregan las rifas y los tesoros escindidos.

Al final los que la pasan peor son los niños. Primero porque la fiesta no se resume a un grupito de infantes coetáneos, suma también a amigos de la familia compañeros de trabajo y etc., todo un grupo de mayores que pasan el rato persiguiendo a los hijos para que no ensucien la ropa, no hagan reguero en el piso, no corran… no se diviertan.

Luego vienen las fotos cuando ninguno de los presentes, excepto los mayores tiene ganas de reír, por eso en una gran cantidad de ocasiones los nenes salen llorando o de mal humor en la fotografía. Y después del despliegue de esfuerzos y recursos, el niño de un año no recordará nada y sus amiguitos puede que tampoco.

Luego se celebran los 3 o los 5, parece que la tradición va con los números impares. Ya aquí hay más conciencia y realmente para los homenajeados constituye un día especial. Los demás años se festejan según el gusto y el poder adquisitivo de la familia, pero siempre alguito se hace para no dejar pasar la fecha.

Para las niñas en cuanto llegan los 15, llegan también los dolores de cabeza para padres y familiares. Como ahora la moneda fuerte en la isla es el CUC, todo lo bueno a lo que se puede acceder es en dicha moneda.

Las fotos, el almanaque, el afiche, el video, llavero, ropas accesorios, zapatos, fiesta por todo lo alto… todo un combo carísimo que lleva a reunir con años de antelación para darle gusto a la “niña”.

Lo cierto es que el cubano tiene un espíritu de fiesta interminable y los cumpleaños son una excusa perfecta para armarla. Siempre debe incluir, bailes, canto, juego, y regalos aunque no sean caros. Vale aclarar que mil veces logramos hacer todo un fetekún con pocos recursos y la ayuda del barrio y la familia, para que el cumpleaños no pase sin brindar por la vida.

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