«Prefiero el dinero», la historia de Lisa

Foto: Fotoluminate LLC/shutterstock.com
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Lisa y Antonio se conocieron en el preuniversitario, fue un amor fulminante desde el primer momento. Ella lo vio y dijo: tiene que ser mío. Antonio tampoco pudo escapar del magnetismo que había entre ellos.

A pesar de que cada uno tenía relaciones estables de bastante tiempo para esa edad, cuando cruzaron palabras fue como saber que eran el uno para el otro. Terminaron sus relaciones y empezaron a salir. Se gustaban mucho, se llevaban bien, compartían gustos, pasiones e intereses.

En ese estado de trance que uno entra cuando está enamorado a veces suele pasar que no vemos los defectos de la otra persona.  Así le paso a Antonio, pues era tanto su amor que parecía no notar que Lisa era marcadamente interesada y superficial.

Su familia no era de grandes lujos pero tampoco vivían mal, aun así Lisa siempre quería aparentar más y para ello se valía de que su novio tenía más posibilidades. Se le hacía muy fácil manipularlo para cumplirle todos los caprichos, ropas, tacones, carteras, fiestas.

Con sus altos y bajos el noviazgo se prolongó toda la universidad, la pareja como muchos otros jóvenes cubanos comenzó a pensar en donde estaría su futuro. La familia materna de Antonio vivía prácticamente toda en Miami y les ofrecieron el apoyo financiero para llegar.

La ruta elegida fue Ecuador, por supuesto todos los gastos los asumió Antonio, pues Lisa no tenía como afrontar este viaje. Aun así tampoco se limitó, en Ecuador actuaba como turista, visitando, comiendo y gastando como si el dinero le cayera del cielo.

Aún con las dificultades y el peligro de la trayectoria logran llegar sanos y salvos a Estado Unidos. La familia de Antonio los acogió con los brazos abiertos. El tiempo pasó y cada uno consiguió trabajo. Y justo en la empresa que la contrata, Lisa conoce a Pablo, quien sería su jefe inmediato.

Pablo quedó deslumbrado por la belleza de Lisa, a la cual le doblaba la edad. A pesar de que sabía que tenía pareja, decidió que tenía que intentar conquistarla. Y la técnica empleada no pudo ser más efectiva. Regalos y más regalos todos los días. Lisa quedó deslumbrada, le habían tocado su punto débil.

Así fue como un día llegó y le dijo a Antonio que se iba, que no aguantaba más pasar trabajos y matarse trabajando, que eso no era lo que ella se había imaginado. Antonio le preguntó si el amor de tantos años que se tenían no significaba nada para ella. Y con unas últimas palabras antes de irse para siempre, le respondió: «Prefiero el dinero.»

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