Pidiendo el último y pa’trá

Foto: Andrea Balducci
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Tal y como sugiere la canción del popular dúo de reguetoneros cubanos Yomil y el Dany, muy de moda por estos tiempos en la Isla, el tema de las colas interfiere en casi todos los aspectos de la vida del antillano.

Cola para los mandados de la bodega, el helado, la guagua, el jabón, el papel sanitario, las fiestas, y hasta para el baño. Hacer una filita o crear alguna organización para acceder a cualquier cosa, se ha convertido en una costumbre arraigadísima para los nacidos en Cuba.

Por supuesto existe una amplia variedad de formas de poner orden a grupo de personas que luchan por un mismo objetivo. La más común es la típica fila india, como le llaman los cubaniches. Esta consiste en colocarse uno detrás del otro en aras de evitar a los vivos que aprovechan el menor despiste para ponerse delante. Claro en esta modalidad casi siempre encontramos confusiones y alguna que otra reyerta para defender el puesto asignado por orden de llegada (aquí la presencia física es fundamental, por eso de que “el que fue a Las Villas perdió la silla”).

Otro tipo de cola que se utiliza en el archipiélago es la de numerito. En esta categoría los individuos reciben un papelito generalmente hecho a mano, que tiene plasmado un número indicando tu lugar en la lista de espera. Se utiliza frecuentemente en los ómnibus urbanos, el bufete colectivo, y para trámites burocráticos. La desventaja de esta variedad es que da margen al trapicheo, y venta de números por la izquierda. La gente por tal de no pasar horas esperando invierte un dinerito y salen de eso.

También existen las listas por nombre, la planificación por horas y las filas tumultuarias donde no se sabe dónde empiezan y tampoco donde acaban. Esas en las que pides el último y nadie saben nada o te remiten al final para que tengas una idea, “guíate por el de la camisa azul, que va detrás de la rubia del pantalón rojo, que viene con dos más”. Así te dicen pensando que tú entendiste algo o te sientes ubicado en la cola.

Al final si te duermes como el camarón no solo te lleva la corriente, te puedes buscar un problema en una cuarta de tierra. Procura saber bien quién va delante y detrás de ti, porque al más mínimo indicio de confusión, la multitud en pleno te manda a pedir el último y pa’trá, y entonces el ciclo comenzará de nuevo.

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