¿Qué pasa en Cuba cuando no hay pelota?

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Foto: Nyall & Maryanne /Flickr

Esta pregunta es fácil de responder. Cuando acaba la Serie Nacional, con todo y sus deficiencias, el declive en la calidad, el éxodo de peloteros, las malas decisiones arbitrales y las malacrianzas de directores y jugadores, simplemente queda un vacío.

Es como si todos esos meses fueran una burbuja, de sufrimiento, infartos de miocardio, euforia y hasta etc. Y cuando terminan sientes que de alguna manera te quitaron algo, no sabes bien que es, pero lo sientes.

Aunque tu equipo no llegó a la final y querías que ya terminara la agonía, te sorprendes frente a la televisión viendo a dos equipos que no representan los colores del tuyo, pero tiene a unos de tus jugadores favoritos como refuerzo.

Vuelves a montar en cólera cuando se poncha con bases llenas, en el mal corrido de bases o los errores tácticos o mentales. ¿Acaso no habías prometido ante la pelota firmada por Ariel Pestano que jamás volverías a coger lucha con el béisbol?

Pues esa es una promesa que los cubanos aficionados al deporte nacional no pueden cumplir. No importa cuán grande sea el enojo de esta serie, en la próxima vestirás (otra vez) la franela de tu equipo y harás vítores desde las gradas o en el cómodo sofá de tu casa.

Cuando eso acaba ya quieres que comience otra vez. Los amantes de las bolas y los strikes persiguen ávidos la retransmisión de juegos históricos, repiten los episodios de la final, comentan sobre jugadas, y por supuesto buscan videos e información de los isleños en grandes ligas.

En las esquinas solo se conversa de los resultados del clásico nacional, y hasta salen análisis profundos y argumentados. Obviamente otros no tanto, pero lo rico del tema es que no expira con el último juego de la serie nacional, al contrario, despierta encarnizados debates entre aficionados. Con eso llenamos el vacío de béisbol.

Y cuando culmina esa etapa y se acerca el inicio del próximo torneo doméstico o internacional, rompen también los preparativos personales, organizar el tiempo entre tv y estadio, nuevas expectativas y nuevas figuras; porque ese hueco que deja la falta de pelota en Cuba, los cubanos se las arreglan para llenarlo de cualquier manera.







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