Los hijos de la Caridad

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hijos de la Caridad

Todos los cubanos somos hijos de la Virgen de la Caridad del Cobre, creamos o no en ella, seamos católicos o santeros.

La virgencita nos acompaña en dijes de cadenas, en pequeñas oraciones o imágenes dentro del monedero, en estatuillas de cristal y madera compradas o no en “El Cobre” y hasta en tatuajes.

Desde tiempos remotos las madres cubanas han pedido la protección para sus hijos o cumplido promesas al agregarle a su primer nombre “de la Caridad”. Mi propia madre se llama Delvis de la Caridad, como ejemplo cercano de esta práctica cubana.

Pero ejemplos históricos tampoco faltan pues la mismísima Mariana Grajales era devota de la Virgen de la Caridad del Cobre y se afirma que nombró a su hijo, Antonio de la Caridad. Esta devoción evidentemente se traspasó al “Titán de Bronce” pues se sabe de un escapulario de la Virgen de la Caridad que Maceo llevaba al cuello.

El mismísimo Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, se arrodilló ante la Virgen y le rindió su espada Mambisa. Y el Mayor General Ignacio Agramonte cuando se veía sobrepasado en fuerzas siempre pedía: “¡Que la Caridad del Cobre nos ilumine!”.

Los hijos de la Caridad se encomiendan a ella pidiendo por salud, prosperidad y hasta para solicitar una visa. Recuerdo que una vecina se presentó a la embajada americana por primera vez para visitar a sus hijos y llevo la imagen de la Caridad del Cobre con ella. Hasta hoy afirma que la Virgen la amparó, pues fue la única que aprobaron ese día.

También es muy común que las mujeres que tienen dificultades para tener hijos se encomienden a esta Virgen, que en su infinito amor maternal hace los milagros. Por supuesto prometen agregar el “de la Caridad” a sus retoños.

Además deportistas, músicos y artistas en general le dedican sus triunfos, pues sus hijos le agradecen el éxito y la protección.

Ochún es su equivalente en la santería y sus devotos no ven diferencias entre ellas. La adoran con flores, miel, dulces, fiestas y frutas, entre ellas la naranja que es la principal, pero también le ofrendan melón y piñas. Le ofrecen conciertos de violín y toques de tambores en su fecha el 8 de septiembre.

Más allá de religiones “Cachita” es de Cuba y de sus hijos, como madre no discrimina, nos ama y protege por igual.








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