La religión afrocubana en el cine cubano

Foto captura de "La vida es silbar"
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El sincretismo religioso en Cuba se hace patente a diario en cada esquina, en los barrios y visiblemente en las personas. Es fácil encontrar tanto expresiones de las raíces afrocubanas como cristinas. Medallitas de la Virgen de la Caridad, crucifijos típicos del catolicismo, junto a ramitas de “vencedor”, tiras rojas, flores, tabacos.

Lo más natural es que estas costumbres mezcladas o no, aparezcan también en el cine, como muestra de los somos y nuestras tradiciones. Por eso Cubanos Gurú ofrece una pequeña lista de obras donde se refleja el tema.

De cierta a manera (1974): En esta cinta la realizadora Sara Gómez destaca la presencia de la religión y la santería, con un enfoque transformador donde de intervienen las costumbres y elementos raciales.

Yo soy el punto Cubano (1990): Documental donde la voz reconocida de la música campesina en la Isla Celina González detalla su fe por Santa Bárbara, Changó en la religión afrocubana.

María Antonia (1990): Dirigido por Sergio Giral, el filme, basado en una obra teatral, representa la participación activa de las mujeres en prácticas religiosas provenientes de nuestros ancestros. La protagonista se alza contra la tiranía de los hombres y las deidades yorubas.

La vida es silbar (1998): El destacado cineasta Fernando Pérez, pone de manifiesto en este largometraje la presencia de altares de santería en la cotidianidad del isleño. Ejemplos de los prejuicios las ceremonias religiosas y las contradicciones que estos representan en lo social y lo político.

Miel para Ochún (2001): Desde el título mismo ya el audiovisual de Humberto Solás sugiere el tema de la religión. El regreso de un emigrado a Cuba en busca de sus raíces, las consultas con una santera, los trabajos de santería y acertijos de las creencias, muestran el profundo sincretismo existente en el verde caimán.

La Guantanamera (1997): Dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, es otra de las cintas dónde se representan rituales religiosos de limpieza, de buena suerte, la expresión de las tradiciones afrocubanas para alejar las influencias negativas. De nuevo aparecen los altares, collares, el tabaco ligados a sus personajes.

Y es que el cine cubano es de cierto modo el espejo de su sociedad y de su gente. Entonces el tema religioso va de la mano con contar las vivencias y las costumbres de los cubanos. Una especie de simbiosis única que no permite separarla de nuestra idiosincrasia.

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