La historia de Yovanis: De periodista a camarero

Foto: Denys Turavtsov / Shutterstock.com
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La historia de mi amigo Yovanis puede ser la de muchos que renuncian a sus sueños cuando la realidad económica no deja espacio para soñar. Si su pasión fue el periodismo, su salvación fue la gastronomía.

Fue difícil terminar los cinco años de universidad en La Habana siendo de provincia, pero vivir en la capital después de graduado fue peor. Al menos durante la vida estudiantil la beca lo salvó del alquiler, pero después tuvo que hacer maravillas para pagar el cuarto cada mes.

Su familia lo ayudaba, las cajas de comida con viandas, arroz, queso y todo lo que pudieran mandarle llegaban todos los meses, pero aun así no había forma de llegar a fin de mes con un peso en el bolsillo.

Un día un amigo de la beca le comentó que un artista estaba abriendo tremenda paladar en el Vedado y estaban buscando meseros universitarios que hablaran inglés. Yova vio los cielos abiertos, su salvación con ropa blanca y negra.

Primero pensó que podía mantener los dos trabajos, que ocho horas escribiendo minutos y 10 limpiando mesas hasta la madrugada no eran insostenibles. El primer mes estaba hecho polvo pero feliz, no solo pago el alquiler, además le puso una recarga doble a su mamá por su cumpleaños.

Sin embargo, el segundo mes llegó tarde varias veces a la redacción, le hicieron una amonestación pública y le rebajaron la cuota de megas. Por lo que mi amigo se dio cuenta que ya estaba cansado y que tenía que tomar la decisión más triste de su vida.

El periodismo no le ponía un techo en su cabeza, ni un plato de comida en la mesa, ni le recargaba el celular a su mamá.  Así que Yova se dijo: seré el mejor mesero de La Habana, y le llevó el título de oro para que su mamá lo colgara en la sala de su casa.

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3 Comments
  1. Ruben says

    Que magnifica historia. Hay desgraciadamente muchos Yovanis. Mientras tengamos la piramide invertida en nuestro pais ser camarero, chofer de almendron, dependiente de cafetria privada, etc. sera un espacio que permite al menos vivir a muchos profesionales.

  2. Maria de Jesus Oropesa says

    Trabajar no es deshonra, aqui en Tramotnina en Houston estan los cubanos y profesionales haciendo cazuelas, dale gracias a dios que por lo menos pudistes trabajar de camarereo, asi no te mueres de hambre porque el camarero siempre raspiña algo para su refrigerador, no le veo a eso nada extraordinario, todo el que quiere avanzar tiene que abstenerse a lo que sea, aqui los medicos cubanos estan trabajando en factorias y limpiando piso por 8 dolar la hora

  3. Charly says

    No hay deshonra alguna en todo trabajo honrado, pero esta historia me apena, sobre todo porque creo que el sueño de Yosva no era hacer periodismo, si no tener cierta solvencia económica… Y no se lo critico, pero como periodista de provincia que ha luchado con alquileres durante una década, sin renunciar a mi pasión y manteniendo una familia, tiendo a ser escéptico con los dramas de sueños truncos…

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