El guararey de Pastora: la verdadera historia

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El guararey de Pastora

El músico Juan Formell, le dio a la música cubana, infinidad de temas, que pusieron a bailar a casi toda Cuba, desde el mismo momento de fundada la Orquesta Los Van Van.

Algunos de estos temas eran de su autoría, y otros los hizo tan populares, que muchas personas piensan que también habían sido compuestos por él.

Entre estos últimos, te hablaré de El guararey de Pastora, un clásico dentro del género de changui-shake, creado por Formell, y que puso a mover los pies a todas las estaciones de nuestro país, por donde pasó el bien llamado tren de la música cubana.

No se sabe exactamente qué es “tener guararey”, pero sí que había sido inspirado en una mujer con ese nombre, y que fue, y todavía es, un himno entre los bailadores. Por muchos años se mantuvo un litigio en cuanto a su autoría, pues siempre se pensó que era de Pedro Speck, otros decían que era de Roberto Baute y algunos hasta se atrevían a asegurar que su autora era la propia Pastorita.

Este litigio termina en el año 1976 cuando el Tribunal Provincial de Guantánamo determina que pertenecía a Baute, aunque el mismo Formell dijo en una ocasión que había conocido la melodía en una visita que Speck realizara a La Habana.

Lo cierto es que Baute se enamoró de Petronila, la hija de Pastorita y esta se opuso a la relación por estar Baute casado y llevarle veinte años a Petronila… Pastorita tiene guararey conmigo, yo no sé por qué será,…”. Así, a ritmo montuno se defendió Baute de la airada suegra, que al final con “guararey incluido” no pudo evitar que la hija se uniera a Baute y hasta le diera dos hijos.

Pastora, la musa inspiradora del tema, fue recién descubierta hace apenas unos años, y hasta ese momento, todo el mundo dudaba de su existencia. Su testimonio, con 96 años, fue definitorio en el litigio sobre la autoría del tema.

Hasta el momento de fallecer, Pastorita fue una gran bailadora, y dicen los que la conocieron que no había pieza que le gustara más bailar, que aquella que un muchacho llamado Juan Formell, con su tumbao inmortal, popularizara más allá de las fronteras de la llamada tierra caliente, y que ella, y su enamoradizo yerno, bien sabían dónde había nacido.








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