El Floridita de Quito

Foto: del autor
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En la avenida La Prensa y la calle Juan Paz y Miño, en Quito, Ecuador, encontrarás el restaurante “El Floridita”, que si bien no es una réplica de su antecesor en la Habana Vieja, su ambiente nos recuerda que estamos en Cuba.

Basta ver el menú para comprobarlo: rabo encendido, bistec de cerdo encebollado, congrís, chicharritas, plátano maduro frito y la ya universal “ropa vieja”, todos con notable aceptación entre cubanos y quiteños.

“Disponemos de 12 platos cuyo precio no rebasa los 4 dólares con IVA incluido.”, dice Arnaldo Vidal Cabrera, chef de cocina, nativo de Santa Cruz del Sur en Camagüey.

“Se pueden consumir las cervezas Bucanero y Cristal. Nuestros clientes no son solo los cubanos, también los ecuatorianos que les encanta el rabo encendido.”

El Floridita está enclavado en una arteria conocida popularmente como “La calle de los cubanos”, pues allí, además de otros negocios, confluyen nativos de la Isla que prefieren sus opciones culinarias a la fanesca y la fritada ecuatoriana.

el floridita logo
Foto: facebook.com/RestaurantElFloridita/

Reinaldo Áreas Monteagudo, avileño de nacimiento, es el dueño del establecimiento, donde laboran cuatro trabajadores, incluyendo el chef, ayudante de cocina y dos meseras, además del personal de seguridad.

En su interior, el restaurante tiene una imagen del escritor norteamericano Ernest Hemingway, pero es solo un guiño al Premio Nobel de Literatura, uno de los que frecuentaba aquel bar en La Habana donde pasaba horas y horas Daiquirí en mano, rumiando muchas de sus historias.

Al respecto, nos dijo Reinaldo que no fabrican coctelería y que se han centrado en los platos fuertes. Además de los ya mencionados, venden tamales, yuca y ajiaco criollo y la ropa vieja que es la especialidad de la casa. De ella hablamos en la segunda emisión de La esquina del Gurú.

No es la Cuna del Daiquirí como el de las calles Obispo y Monserrate, no han ido a visitarlo Pierce Brosman ni Naomi Campbell, tampoco tiene casi 200 años de historia, pero El Floridita quiteño es un buen sitio para sentir el calor humano, espantar la nostalgia y complacer tu paladar con la rica comida criolla de la Isla, mientras escuchas a Raúl Paz o un bolero de Orlando Contreras.

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