El arte cubano de los piropos

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Una de las cosas más lindas que caracterizan al cubano son sus piropos originales y ocurrentes, tales características se han conjugado a lo largo de nuestros siglos, para dar pie a una costumbre que, aunque ha evolucionado o involucionado, sigue formando parte de nuestra idiosincrasia: El arte de piropear.

Años atrás, los hombres demostraban su interés por una mujer, sobre todo con el lenguaje de los ojos, los poemas, las flores y otros obsequios, sutilezas amatorias que han ido a la zaga de nuestras costumbres, para dar paso a modos más espontáneos, francos y directos, especialmente entre los jóvenes.

Los ancianos los critican y hablan de pérdida del romanticismo. Los más comprensivos aseguran que la vertiginosa velocidad a la que se mueve el mundo de hoy obliga a dejar atrás rituales de una época en la que se vivía sin apuros, olvidando, quizá, que el cortejo amoroso no entiende de prisas pues, casi con absoluta certeza, se puede afirmar que no ha nacido todavía la mujer a la que no le guste sentirse objeto de semejantes atenciones.

Un buen piropo embriaga, levanta la autoestima y siempre se agradece, porque a casi todas las mujeres les gusta atraer la atención y despertar pasiones. ¿A cuántas mujeres no les ha ocurrido que se sienten más seguras en su andar por la calle cuando han recibido alguno? Si antes se inquietaban sobre cómo les asentaba el vestido nuevo o si esas “libritas” de más la desfavorecían, salieron de dudas con el mejor espejo posible: La espontánea opinión de un tercero.

Y aquí le dejamos algunos de los piropos más reconocidos por todos los cubanos y que a las cubanas les encanta:

Le ronca el mango mamá, tu con tanta carne y yo pasando hambre.

Muñeca por alguna casualidad ese pantalón es capitalista, porque llevas las masas oprimidas.

Chiquita que linda eres con tus ojos de azabache, estoy metido contigo como un camión en un bache.

¿De dónde saliste muñeca, del museo de bellas artes?.

Niña estás como me la recetó el médico.

Mamita y dicen que en Cuba no hay carne, lo que no hay es donde envasarla.

Estás como la historia de Cuba, vieja pero interesante.

Si cocinas como caminas, me como hasta la raspita.

Estás como agua para chocolate.

Cómo avanza la tecnología, que hasta las flores caminan.

Cuál más te sabes?

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1 Comment
  1. São encantadores.

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