¡Cuba también tuvo su pirata!

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Por nuestras clases de Historia y por lo que hemos leído, sabemos de la presencia de piratas en nuestros mares, allá por el siglo XVI. Uno de los más conocidos fue el inglés Sir Frances Drake, quien tuvo una estrecha relación con Diego Grillo, nuestro pirata cubano.

Para saber más sobre este personaje, hay que contar que fue fruto de los amoríos de un conquistador español, que andaba de paso por nuestras tierras, con una bella esclava africana. De esta unión y alrededor de 1558, nace Diego Grillo, el primer pirata cubano, conocido en su época como el “pirata negro”.

La hostilidad que lo rodeaba por su condición de esclavo, lo llevó a escapar de su cautiverio, con solo trece años. Rebelde e intrépido, se une a unos bucaneros españoles que comerciaban por todo el litoral de las Antillas, y con ellos aprende todas las mañas de la filibustería. Sus andares dan un giro, cuando es capturado en Isla de Pinos, por el temible Francis Drake, quien rápidamente se da cuenta de las habilidades del joven negro y bajo su tutela, Diego Grillo se convierte en un experimentado aventurero de los mares.

Se independiza de Drake y adquiere su propio barco y tripulación, convirtiéndose en la pesadilla de las naves españolas. En sus andanzas, conoce al terrible pirata “Pata de Palo” y junto a él protagoniza una sangrienta etapa, en la que además de riquezas, se hace más famoso.

En 1619 dirige una acción en la bahía de Nuevitas, refugio de los barcos cargados de oro que se dirigían a España y según las investigaciones sobre este tema, es su última acción conocida. Después de aquel acontecimiento, nunca se supo más de él, el pirata negro decidió desaparecer del mapa y dejar, tras él, el sello que lo identifica como uno de los más grandes piratas que existió.

Nuestro mítico pirata, cada vez que asediaba a la Habana, visitaba a su madre anciana, ya liberta…y dicen que de paso también, a algún amor jamás olvidado.

En la actualidad, nos queda del temible pirata negro solo un “Cayo de Diego” en Pinar de Río y un centro nocturno en Cayo Largo del Sur, que lleva su nombre, y además la certeza de que los cubanos, para no quedarnos atrás…hasta un pirata tuvimos!

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