Cinco frases cubanísimas del tío Marcelo

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En casi todas las familias cubanas hay un personaje singular, creativo e incluso sabio, que despunta entre los demás y transforma su experiencia en consejos para los más jóvenes, una especie de maestro o gurú a quien todos escuchan y tocan a la puerta.

La mayoría de las veces este papel corresponde a los abuelos, quienes han acumulado la sabiduría de varios años. Otras recaen en los padres, acaso los mejores y leales amigos, testigos de nuestros errores y vivencias, unas buenas, otras no tanto.

Pero en mi caso, siempre hubo un protagonista: el tío Marcelo, a quien alguna vez le escuché decir “yo he peleado en todas las vallas y no estoy ni tuerto”.

Marcelo Ignacio Silva Varona es un hombre forjado en el rigor del campo que, a fuerza de refranes y dicharachos, ríe y hace reír, sin proponérselo enriquece el idioma español y logra convencer a cualquiera, empezando por sus cinco hijos.

Comparto algunas de esas frases que llevan el sello de un auténtico guajiro cubano, donde se combinan el humor, la sabiduría y la intención reflexiva, a ratos divertida, de alguien que apenas rebasó el sexto grado pero que puede considerarse un artesano de la palabra:

1.- Todo el mundo se desmonta por el lado que le conviene: alude a montura y jinete. En la tradición campesina, es común emplear el caballo u otros animales domesticados como medio de transporte. La sentencia quiere decir que cada cual tiene su punto de vista o reacciona de diversas maneras ante cualquier situación de la vida cotidiana.

2.- No te ahorques antes de llegar al palo: significa que no debes tener prejuicios ante cualquier evento y reto que se presente. Lejos de rechazar cualquier esfuerzo o intento, por difícil que parezca, es conveniente lanzarte con decisión.

3.- Nadie sabe las vueltas que da una llave en una cerradura: una clara afirmación de esperanza y garantía de que algo bueno debe ocurrir. No es atinado apresurar las cosas ni pensar lo peor. Hay que dar tiempo y colaborar para que suceda.

4.- Nadie sabe para dónde va hasta que llega: la vida puede depararnos sorpresas por el camino y cambios insospechados. Lo usual es seguir el rumbo, pero estar abiertos a cualquier determinación.

5.- Ni rajo leña, ni presto el hacha: es una clara invitación a abstenerse de participar en algo que, por varias razones, no resulta conveniente para ti y tu familia. A veces es saludable no inmiscuirse en determinados temas o asuntos.

Estos trozos forman parte del amplio universo de dichos, sentencias y expresiones del tío Marcelo, un hombre común y sencillo que, al parecer, estuvo predestinado a ser ocurrente. No hay que ser académico ni letrado para conseguirlo y en toda Cuba hay muchos como él.

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