Astrid, entre Los Ángeles y La Habana (+fotos)

Foto: vvital / Shutterstock.com
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Tres motivos tenía Astrid Hernández para visitar Cuba: había leído mucho sobre la Isla, su hijo le contó maravillas de esa tierra antillana y la música bailable le atraía sobremanera. Entonces un día se dio la oportunidad y no lo pensó dos veces.

“Soy bailarina de salsa y había que ir a la cuna”, dice esta chilena residente en Los Ángeles, ciudad más poblada de la provincia de Biobío, a 510 km de la capital, Santiago de Chile.

Astrid vive en la octava región de esta comuna, junto a su esposo y sus hijos. Su casa está rodeada de naturaleza y tiene que coexistir con temperaturas bajas que, en nada se parecen a las de la Isla de Cuba.

Así que la cordialidad de la gente, la sazón y la música, además del testimonio de Eduardo, hicieron que se subiese a un avión de Copa Airlines y planificara una estancia que duró por espacio de un mes.

“Mi estadía fue buenísima, me importó más la Habana, conocer cada restaurante, hotel, paladares, etc. Y realmente la acogida de cada persona fue fabulosa. ¿Llega un momento en que te impregnas de la alegría, la cordialidad y te preguntas por qué en mi país no es así?

Los Ángeles y La Habana
Foto: cortesía de la entrevistada

Su hijo Eduardo estuvo previamente en la capital, Varadero y en ciertos Cayos de la Isla. Astrid fue a todos estos sitios, solo que añadió a su lista Guanabo, Matanzas y la Playa Santa María. La acompañaban una prima y el esposo, y en otro viaje fue con su hermana Anita.

“He ido tres veces a Cuba. En Varadero nos hospedamos en el Hotel Las Tortugas; en la Habana en una casa de rentas y en la Habana Vieja en un apartamento. Tuve la oportunidad de visitar las Cuevas de Bellamar y la Marina Hemingway.”

¿Qué más te gustó de Cuba?

“Su arquitectura es hermosa, su gastronomía -sobre todo los tamales y el fufú-, las playas. En realidad, todo.”

¿Anécdotas inolvidables?

“Un día de lluvia frente al Capitolio se me resbalaron las chancletas y caí estirada.”

Respecto al baile, nuestra entrevistada confiesa que le fascina. Hace 6 años que toma clases de salsa, bachata y kizomba. Llegar a La Habana fue una oportunidad de lujo para enriquecer sus pasillos.

“Me sirvió mucho porque fui a muchas partes donde se baila salsa, pero el que más me gustó fue el 1830 que está en el Vedado, también la Casa de la Música de Miramar. Allí pude ver en vivo a Los Van Van y Manolito Simonet y su Trabuco”

Astrid aprendió, durante su estancia en Cuba, que la música se siente con el alma y se baila con el corazón. “Y aprendí a no tener vergüenza a la hora de danzar”, añade.

Para su próximo periplo por la Mayor de las Antillas, planifica conocer Santiago de Cuba, Pinar del Río, Isla de la Juventud y otros destinos turísticos que se quedaron pendientes.

Ella, quien tiene a su cargo una sociedad de construcción de viviendas sociales y obras civiles en Los Ángeles, nos acerca un poco más a su ciudad.

“Es pequeña pero muy moderna. La gente trabaja en la agricultura forestal, hay muchos campos hermosos sembrado de trigos, remolachas, alfalfas y otras maravillas. Estamos muy cerca de la cordillera y del volcán Antuco.”

Pero Astrid extraña a Cuba. Por eso revisa los recuerdos que le han dejado sus tres viajes a la Isla. Escudriña en la maleta algunas pinturas, esculturas de madera y las claves que se trajo, un instrumento musical cubanísimo.

“Un tanto triste de volver a la realidad y dejar aquel paraíso terrenal. Contenta por haber conocido gente maravillosa y lo más feliz fue haber buceado porque soy una eterna enamorada del mar.”

Los Ángeles y La Habana
Con el instructor de buceo en la Marina Hemingway (Foto: cortesía de la entrevistada)

En el momento en que se gestaba este reportaje Astrid escuchaba, desde su casa, “Hasta que se seque el malecón”, del camagüeyano Jacob Forever.

Con esos acordes de cubanía y esa alegría desbordante la despedimos, confiados en que Cuba dejó en ella un sabor gratificante que ojalá pueda repetir en un próximo trayecto.

Los Ángeles y La Habana
Con su hermana Anita, en Varadero (Foto: cortesía de la entrevistada)

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