“El amor no es suficiente”: la historia de Silvio

Foto: Esa Riutta / Shutterstock.com
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Silvio era un joven común. Su niñez había sido normal, pero al llegar a la adolescencia comenzó a rodearse de las peores compañías.

Bebían, fiestaban, jugaban con las mujeres y de todo había, por suerte él sus amigos nunca llegaron a la cárcel ni cometieron delitos.

Dado el momento unos siguieron en el camino del desorden y otros como Silvio decidieron cambiar. Ya en los últimos años del preuniversitario comenzó a estudiar y logró graduarse con buenas notas y obtener carrera.

Estudió Ciencias Sociales en la universidad y tiempo después salió de su país y no pudo ejercer su profesión. Solo como estaba al llegar a nueva nación necesitaba a alguien, y un tiempo después la conocería.

Vivian tenía 43 años y él 32, cosa normal, porque desde que recuerda le interesaron las mujeres mayores. Esta fémina en particular era divorciada y tenía una hija de 16 años. Su marido la maltrató por mucho tiempo, golpes, insultos y vergüenzas, pero igual su hija lo adoraba (la colmaba de gustos).

Obvio cuando llegó por primera vez a su casa la jovencita lo trató muy mal, no le hablaba y saboteaba constantemente a relación. A eso debía sumarle las intervenciones inoportunas del antiguo esposo de Vivian y padre la hija.

Mantuvieron la relación con altas y bajas durante un año. Él la amaba profundamente, le pidió matrimonio, y esa fue su perdición. Los ataques de la familia, incluyendo la de él que nunca había estado de acuerdo con la relación, hicieron mella en lo poco que habían ganado. .

Un buen día Vivian le dijo a boca de jarro que no podían seguir juntos, que escogía a su hija y eventualmente al maltratador de su esposo. Silvio quedó con el corazón roto. Rogó, suplicó, se arrastró y nada dio resultado.

Llegó aquel hombre, con dinero, prometiendo cambios, y terminó por llevarse por delante a la mujer que amaba. Él finalmente se dio cuenta que el sentimiento no era recíproco, que Vivian nunca lo amado tanto como él a ella. La quiso por encima de sí mismo, con sus defectos y virtudes, con todo en contra y la perdió. Quizás nunca la tuvo del todo y por eso fue tan difícil la separación.

Silvio comprendió que entregarlo todo no es suficiente si la otra persona no siente lo mismo y que el amor de pareja debe estar acompañado del amor propio. Por eso cada vez que piensa en aquella mujer que le rompió el corazón, recuerda que a veces el amor no alcanza.

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