7 motivos para no invitar a un cubano a tu casa

Foto: Yoni González / Cubanos Gurú
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Compartir con cubanos es sabroso, nadie lo niega. Eso de esparcir alegría por todos lados, hacer chistes y disfrutar en confianza de buena comida y bebida se nos da de maravilla.

Pero para algunos puede resultar un inconveniente originado por esas características propias de nuestros coterráneos que tanto encantan y la vez exasperan. Por eso Cubanos Gurú, resume 7 razones para no invitar a un cubano a tu casa.

Tendrás que plantar la cafetera de inmediato: A penas aparezca un cubano, deberás brindarle café, incluso antes de la comida y la tomadera. Ese líquido oscuro y fuerte funge como ritual de inicio de una visita (aunque a ti ni te guste el café, ni lo hagas nunca en tu casa).

Le pondrán apodos los miembros de tu familia: El antillano es tan confianzudo que al pasar 45 minutos en tu casa ya verá a tu familia como la suya y le pondrá igualmente apodos como pura , mi vieja , flaca a tu hermanita o lo que se le ocurra.

Vas tener que cocinar muchísimo: Con una invitación el cubano da por sentado que hay comida de por medio, y va hartarse sin pena. Si le preguntas ¿quieres más? Sin remilgos puede responder que sí. Así que por si caso, prepara comida para un batallón.

Nada de protocolos: En estos casos no tendrás que emperifollarte para recibir a un cubaniche, con ropa de casa está bien. El isleño no anda mirando si tienes lujos o lo tratas con diplomacia, le da lo mismo comer en plato plástico que en vajilla de cristal. Si lo dejas se mete contigo en la cocina y te ayuda en lo que haga falta.

Tendrás que ser testigo de conversaciones incómodas e incluso participar: Como el cubano de por sí es intenso, todas las conversaciones conducen a un mismo tema (el sexo). Pueden comenzar hablando de la lluvia pero el tópico aparece en cualquier momento con detalles sórdidos y ninguna inhibición. Obviamente esperamos que participes en la charla sin vergüenza.

Tu casa se puede convertir en pista de baile: Aunque tú no pongas música el nacido en el archipiélago la pedirá, y en media cuarta de tierra separará algunos muebles y tendrá la pista de baile lista para tirar un pasillo entre trago y trago.

El volumen: El bendito volumen de voz nuestro. En un encuentro de amistades habrá obligatoriamente música, chistes y cuentos graciosos al más alto volumen, y a ello debes sumar las carcajadas estridentes y los sonidos onomatopéyicos en la dramatización de historias.

Como ven estas características pueden ser beneficiosas y perjudiciales al mismo tiempo, dependiendo de la persona que invita. Por si acaso ya sabes a qué atenerte si llevas a un cubano a tu casa, lo que sí te puedo asegurar, es que no habrá espacio para el aburrimiento.

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