5 cosas que se llevan los cubanos luego de su visita a la Isla

Foto: dani3315/shutterstock.com
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Hace poco, una amiga que regresó de Cuba en un viaje de vacaciones, se detuvo más de lo acostumbrado en el control migratorio. Mejor dicho, la detuvieron.

La cosa en sí fue que el detector de detectar cosas vio algo raro en la maleta de viaje, entonces le dijeron “señorita, por favor, saque de su equipaje el bolsito de granos.”

Sorprendida “in fraganti”, solo atinó a rogar, suplicar y hacer la historia de que había sido un regalo de su Padre y que…..bla bla bla pero no bastó. El paquetico en cuestión traía frijoles negros, frijoles colorados y ají cachucha. ¡Así que se jodió el potaje!

No obstante la muchacha pudo entrar lo siguiente, un reflejo de lo que casi todos los cubanos traen a su regreso de la Isla:

Barra de guayaba: se trata de unas barras construidas en Ceballos, Ciego de Ávila. Se les llama crema de guayaba pero todo el mundo le dice “barras” o “barritas” y son sabrosísimas combinadas con galletas, pan o queso.

Galletas de sal con barra de guayaba. ¿Alguien quiere?

Posted by Comidas Cubanas on Thursday, April 6, 2017

Ron: la chica pudo colar un “añejo especial” y un “añejo de reserva” pero en algunos países pueden entrarse tres botellas de ron. Este es un contenido obligado en la maleta del cubano.

Turrones: pueden ser de maní, ajonjolí o de otro ingrediente. Aunque en otros países donde los cubanos emigran hay de todas las variantes y sabores, es común que se lleven algunos a la nueva casa.

Cigarros: el cubano fumador (o viceversa) es amante al cigarrillo fuerte, tipo H. Upman, Popular, Criollo o de otra marca. Llevar en el equipaje algunas cajetillas es lícito, igual que tabacos de fabricación nacional.

Cremita de leche: es otra variante de dulces muy solicitados por los nacidos en la Isla. Hay cierta predilección por las “cremitas de Cascorro”, que provienen de Guáimaro, un municipio de Camagüey.

Café: no es que el cubano sea masoquista, pero le gusta el café hecho en Cuba. Sucede como con el cigarro que el café y su aroma no hay comparación. En ocasiones ni el Juan Valdez ni cualquier café colombiano tienen tanta preferencia en un emigrado cubano.

De todos estos productos pudo entrar la muchacha de nuestra historia. Luego le dijeron que con una autorización o documento hecho en la Isla quizá hubiese podido disfrutar de los frijoles y el ají cachucha, que lo pudo traer congelado o esparcido en su equipaje para burlar al equipo detector.

Así que, para la próxima, habrá un desquite.

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