5 cosas que extraño de la Universidad en Cuba

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Universidad
Foto: Eduardo Méndez G.

La mayoría de los que han pasado por las universidades en la Isla, recuerdan esos años como uno de los más significativos de su vida. No solo por el mero hecho de cumplir el sueño propio o familiar de graduarse, sino por las miles de experiencias que se acumulan durante la etapa.

Muchos encuentran el amor de su vida, otros la realización personal, y algunos, obstáculos que superar. Pero lo que sí es un hecho, es que el período universitario marca con tinta indeleble a los jóvenes que lo viven y queda grabado en el alma por siempre.

Las anécdotas sobran, y existen elementos que sigues extrañando a pesar de los años (por lo menos en mi caso).

Las madrugadas de conversación divertida: Era costumbre llegar a las 2 o 3 de la mañana haciendo cuentos, narrando historias, jugando, riendo, siendo felices aun en la escasez. Porque lo que faltaba de recursos materiales, sobraba en cariño y fuerza para seguir. Ahora el mismo ritmo de vida te obliga a prescindir de eso momentos, muchas veces.

Compartir íntimamente con tantas personas: Vivir en un albergue con 10 o 15 personas de diferente carácter y aprender a respetarlas y disfrutar con ellas es una enseñanza invaluable que deja la universidad. Sortear los problemas, enojarse y volver ser amigos es algo que se extraña.

Los festivales de artistas aficionados: Aquellos instantes de sacar el artista que todos los cubanos llevamos dentro en cualquier manifestación, los ensayos, los disfraces, hacer la escenografía y competir por ser los mejores, resultan tiempos que me encantaría revivir.

La bromas en el aula: Pasar papelitos como en la secundaria, compartir risas cómplices, las confabulaciones para hacer maldades, ser niños y adultos a la vez es inolvidable.

Aquellas ganas de comerse el mundo sin frenos: Añoro a ganas de cambiarlo todo de construir un mundo mejor, que aún permanecen pero con dosis grandísimas de realidad y dificultades, además de miles de enseñanzas.

Las risa mezclada con estudio: El estudio o el trabajo no solo era eso , se convertía en barullo divertido donde disfrutar era también un deber, era como el respiro en medio del estrés de un examen al día siguiente.

La libertad espiritual: Libre en todo sentido… solo puedo decir eso.

Los 5 o 6 años que comprenden los estudios universitarios en Cuba se convierten entonces en una etapa entrañable, que necesitas revivir a la primera oportunidad. Reunir a los compañeros de eso tiempos y recordar resulta casi tan satisfactorio como lo fue en tiempo real, porque ese pedacito de vida queda tatuado en el alma.

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