10 cosas (incorrectas) que hacen los cubanos conduciendo

Foto: Adam Jones
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De pequeño conocí a Yambul, uno de los choferes de la ruta Florida-Camagüey, el más rocambolesco de los conductores de buses intermunicipales, entiéndase extravagante y exagerado.

Yambul era un moreno que usaba gorra de visera plástica, conversaba con los pasajeros, se sentaba al timón de una forma descompuesta, movía la palanca del cambio de velocidad con “aguaje” y piropeaba a la primera mujer que estuviese en la mira.

Este chofer encarna al típico personaje afectuoso, extrovertido y familiar que va al volante con maestría y seguridad, como lo hacen hoy miles de cubanos, pero sin sospechar que estas distracciones pueden terminar en accidentes fatales.

Algunos desinhibidos, como Yambul, tienen un modo peculiar de manejar y es común verles haciendo lo siguiente:

1.- Una mano en el timón, la otra en la ventanilla: esto es una especie de “estilo” guapetón, llamativo y cómodo del que conduce.

2.- Conversar: aunque no lo parece es una distracción muy común. Está bien esbozar un par de frases y punto, pero cuando se convierte en una cháchara de varios kilómetros….

3.- Besitos: lanzar un beso supone reducir un poco la velocidad, voltear la cara, asomarse por la ventanilla y ofrecerlo. Si el resultado es positivo entonces te distraes mucho más.

4.- Atender el móvil: da igual si es para recibir o hacer una llamada telefónica, marcar un número o colgar. Puede demorar varios segundos, sobre todo si tienes mucho saldo. Un “manos libres” tampoco reduce el riesgo.

5.- Piropear: se parece a la del beso, pero incluye pensar una frase y decirla en tiempo real. Estamos en presencia de un mensaje multimedia, hay texto, imagen y sonido. Ejemplo: “mamitaaaaaaa, cosita ricaaaa”, luego el guiño, el “mua” que ya conocemos y el sonido del claxon, todo incluido.

6.- Señas y gestos: los choferes se ayudan y comunican con lenguaje extraverbal. Si dejaron atrás un patrullero mueven dos dedos hacia abajo en señal de que hay un “caballito” cerca, que es como se identifica a un policía motorizado. Si no hay problemas es otro movimiento de manos y así, un sinfín. Decir adiós también.

7.- Fumar: supone prender el cigarro, inhalar, exhalar y llevárselo a la boca en varias ocasiones. Con la otra mano conduces, ¡qué remedio!

8.- DVD y otros equipos audiovisuales: la música a un volumen muy alto impide la concentración. Pero el cubano tiene en su auto pantalla, casetera y bocinas de última generación. Mientras más bulla, más impacto.

9.- Roces y “lenguaje de adultos”: la novia o acompañante del chofer suele pegarse más de lo normal. Ahí pueden surgir caricias, besos, toqueteos y… vaya usted a saber. Si es de noche mejor. Aquí hay otro tipo de “manos libres”.

10.- Ingerir bebidas alcohólicas: el cubano ya no le bastan el bar, la plaza o el centro nocturno. La botella o la lata en mano funcionan como elemento de especulación y libertinaje.

El Código de Seguridad Vial es muy claro: el que conduzca cualquier vehículo está obligado a mantener toda la atención en su control y dirección y evitar cualquier motivo de distracción, lo que se resume en tener los cinco sentidos en alerta.

Los 10 puntos anteriores son pura jocosidad, pero desgraciadamente es muy común ver a un cubano manejar así.

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