Variantes del mercado (no tan) negro en Cuba

Foto: Michael Schoeneis
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Antes que surgiera en Cuba la Organización Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y se hablara de impuestos, tributos e ingresos, antes que se le llamara “trabajadores por cuenta propia” o “cuentapropistas” a los que tuviesen un pequeño negocio ya existían variantes de mercado negro en la Isla.

El mercado negro o subterráneo es aquel que protagonizan vendedores furtivos, sin licencia, patente o declaración jurada, una especie de venta informal no sujeta a controles gubernamentales.

Esto siempre existió, si bien la ONAT se encarga de recaudar hasta el último centavo y evitar lo que se llama “evasión fiscal”, todavía proliferan muchas actividades comerciales ilícitas pero que no son una forma de enriquecerse, más bien ganar algunos pesos para la maltrecha economía del hogar.

Incluso algunas amas de casa confiesan que, además del ingreso económico, ellas hacen esto para “entretenerse”, como manera de socializar e interactuar con sus vecinos.

Aquí van algunos de estos negocios:

Cigarros a menudeo: hay quien compra los cigarros en las unidades de comercio a un costo de 35 centavos, luego los revende a 50 centavos. En ocasiones, luego de la medianoche un cigarrillo puede costarte 1 peso. La ganancia es mínima pero si tienes una buena clientela acopias un dinerito para ciertos gastos en casa.

Hielo: vender hielo a peso, a dos pesos, que se hace en jarros y otros recipientes del hogar es un buen negocito, sobre todo si tienes en casa dos refrigeradores grandes y a granizaderos y vendedores de guarapo como clientes fijos. Las amas de casa garantizan un “diario” con estas ventas.

Café: como los anteriores, depende de una clientela fija y un buen producto. Mi amigo William se levantaba a las 3 de la madrugada y preparaba varias cafeteras. Sobre las 7 o las 8 de la mañana ya todo estaba vendido y luego se iba a su trabajo “oficial”. Hay otra variante que es el “café por onzas”, pero el líquido es más demandado.

Desayunos: un combo ligero a base de pan con croqueta, mantequilla o pasta artesanal, un jugo de alguna fruta y un cafecito son agradables en la mañana o como merienda. Algunos vendedores se esmeran para ofrecer varias opciones a sus clientes.

Maní: los pregoneros de maní siempre están presente cerca de escuelas, instalaciones deportivas o por las calles de Cuba. Es raro que algún vendedor informal de este tipo esté asociado a alguna organización o declare impuestos. Aunque es trabajoso, las ganancias son pocas, pero aportan algo.

Periodiquero: así se les llama a los revendedores de diarios que hacen la cola en los estanquillos, compran los periódicos de circulación nacional o semanarios a veinte centavos y luego los revenden a 1 peso. En sitios turísticos como la Habana Vieja un diario puede comercializarse a 1 CUC, pues sirven como souvenir para los turistas extranjeros.

Estas son algunos negocios de menor escala que reportan ciertos beneficios para los cubanos y que se llevan a cabo sin papeles ni requisitos. No importa el nivel de ingresos ni su connotación para la economía del hogar, se hacen a escondidas y cumplen su cometido.

mercado (no tan) negro en Cuba
Un vendedor informal en algún lugar de Camagüey, Cuba (Foto: Leandro Armando Pérez Pérez)

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