Órgano Oriental: Música “molida” en Cuba

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Pepe Fontela, uno de nuestros lectores en la red social Facebook, rememora los días en que escuchaba el Órgano Oriental en el municipio de Buey Arriba, provincia Granma.

“¡¡Qué bárbaro!! Cuando yo era un niño ya esos señores estaban moliendo música. Y la gente les tenía un cariño especial. Y ya quisiera yo saber cómo fue a dar a las lomas de Buey Arriba. Recuerdo sonadas broncas con machete jaláo y to… por tal de que no se llevaran aquel armatoste durante una insólita fiesta.”

Lo de música “molida” se debe a que este instrumento de madera, con apariencia de cajón, posee dos maniguetas. Una mueve los rollos de cartón con notas musicales caladas en diminutos agujeros. La otra acciona un fuelle que proporciona el aire necesario para funcionar.

“Leí una vez que el órgano entró a Cuba por Cienfuegos, procedente de Francia, pero echó raíces sobre todo en Manzanillo y Holguín.”, prosigue Pepe, quien reside en Orlando, Florida.

El dato es cierto. Llegó a Cuba en 1885, aunque la primera vez que se escuchó fue de la mano de Miguel Velázquez, hijo del colonizador español Diego Velázquez, en la Catedral de Santiago de Cuba, allá por el año 1544.

La nororiental provincia de Holguín, con sus poblados de Redención y Buenaventura, es donde más auge tiene esta “fiesta ambulante”, a donde llegó desde La Habana en 1879. En esa ciudad, año 1926, se fabricó el primer órgano cubano con el concurso de Francisco Cuayo y Carlos Bomballes, que fueron a Francia a conocerlo de cerca.

El Órgano es en sí mismo una orquesta, al estilo de otras agrupaciones de gran formato, pues reproduce el sonido de varios instrumentos. La tendencia en las Fiestas Populares cubanas es cederle un rincón, nos dice Pepe, testigo y admirador.

“Para el órgano improvisaban un lugar más humilde, como el portal de una tienda. Eran espacios más pequeños, menos iluminados, con personas mayores y tal vez por eso algunos preferían irse para allá y disfrutar de un baile mas pegadito con la pareja, lejos del ruido de la «orquesta» y la «especulación» de los jóvenes tirando sus mejores pasillos casineros.”

Hoy día, en medio de la música urbana y otros ritmos, el Órgano Oriental está un tanto olvidado, aunque algunos se encargan de retomarlo. Con el puedes bailar desde una guaracha hasta la macarena y la lambada que tanto furor provocaron en Cuba.

“Lo del órgano era otra atmósfera, una mezcla bonita de sonidos de ferias de pueblos medievales de Europa, con tamboras y pailas que recuerdan a las orquestas típicas y charangas de salones decimonónicos, y el tumbao sonero de las claves y el güiro del lomerío cubano. Tal vez no sea tanto así, pero así sonaba en mis oídos de chamaco extasiado con aquellos compases de viejos. Y así me suena todavía.”

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3 Comments
  1. Teresa Flores via Facebook says

    Bellísimo!!!

  2. Guillermo Diaz via Facebook says

    Muy bonito, y aunque no soy oriental, me gustaría que esa música no se perdiera.

  3. Lourdes Ponce via Facebook says

    Yo baile en Remedios con el órgano oriental

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