“No soy marimacho”: la historia Gretel

Foto: akturer / Shutterstock.com
0 40

- Publicidad -

Gretel es una jovencita de 17 años. Cubana al fin, desde pequeña se hizo adicta a los juegos en el barrio con hembras y varones. Siempre tuvo más talento para los juegos de chicos. Les ganaba en las bolas, bailando trompo, en la pelota a la mano, y otros miles de juegos designados por la sociedad para el sexo opuesto.

Eso provocó que muchos vecinos la tildaran de “marimacho”, como se le suele decir en Cuba a las chicas con tendencia a realizar actividades más rudas, que en muchos casos no tiene nada que ver con la orientación sexual.

Con talento y fuerza para los deportes, no tardó mucho en ser captada por entrenadores de judo para para la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE). Comenzó a hacer cosas que le gustaban y era buena en ello.

Más tarde se estancaría en rendimiento, para luego recibir la proposición de empezar a practicar una disciplina que comenzaba a desarrollarse en la Isla: las pesas.

En principio lo pensó un poco, por las transformaciones que sufriría su cuerpo, y por el qué dirán. Con su historial, ahora sí que le dirían de todo y cuestionarían su orientación sexual.

Pero a Gretel le gustaba la halterofilia, y decidió romper esquemas sin importar la opinión de la gente. Sus padres, como de costumbre la apoyaron en el nuevo emprendimiento.

Ella se propuso seguir siendo delicada a pesar de practicar un deporte de fuerza y asociado históricamente a la masculinidad. Y así lo hizo. Descubrió que tenía un potencial enorme en la disciplina y lo explotó al máximo.

Casi inmediatamente, ganó el campeonato nacional y poco tiempo después la cita juvenil continental. También encontró un chico, deportista como ella, que la quería así, luchadora y atleta. Viste las ropas que cualquier muchacha de su edad usaría. Disfruta de la música, el cine, las telenovelas y sigue de vez en cuando jugando pelota con los del barrio.

Y hasta los vecinos comprendieron paulatinamente que la orientación sexual no está relacionada con las cosas que haces, sino con las personas que elijes como pareja. Que ser “marimacho” no es malo, se trata de ser tu misma sin complejos. Por eso hoy esa jovencita de 17 años se siente realizada, porque hace lo que le gusta y para lo que tiene talento. Se convirtió también en modelo de una campaña de orientación social en su provincia, gritándole al mundo a toda voz “no soy marimacho, solo una mujer diferente”.

- Publicidad -

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.