«Mis santos se van conmigo»: la historia de Lázaro

Foto: Joseph Sohm / Shutterstock.com
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Lázaro era un típico mulato cubano, tenía unos 40 años. En el barrio lo conocían por trabajador y hombre de religión. Y cuando digo religión me refiero a su fe profunda en las deidades afrocubanas.

Bueno, ¿y quién puede culparlo?, aquellas creencias le venían desde la cuna. Sus padres le pusieron Lázaro porque nació el 17 de diciembre, día de homenaje a Babalú Ayé (nombre en la religión yoruba de este santo).

Y lo curioso es que ese mismo día había logrado su sueño de salir de Cuba rumbo España, donde tenía varios hermanos de culto. Claro, antes había pasado todo un proceso de hacerse santo, ofrendas, fiestas, toques, bembés y todos aquellos rituales necesarios para cumplir el objetivo y que todo saliera bien.

Llegada la hora de la verdad, estaba seguro de que quería que aquellos santos que lo habían ayudado, su guardianes por excelencia, estuvieran con él dondequiera que el fuera. «Mis santos se van conmigo» – se decía.

Prefirió dejar ropa y otras pertenencias personales para llevar enmascarados y bien protegidos a sus orishas. Esos que lo harían sentir invencible al abordar el avión.

Y así fue. No sé bien como logró pasar por aduana con tal cantidad de objetos, estatuillas, materiales vegetales y toda la parafernalia para plantar un altar en cuanto llegara a Madrid. A fin de cuentas esa había sido su promesa.

Lázaro llegó sin contratiempos a la capital española. Recibido por sus hermanos con fiestas y tambores enseguida cumplió la promesa y continuó con su vida y su religión.

Pronto logró trabajar y mejorar su vida, siempre agradeciendo a las divinidades yorubas su suerte. Formó familia, envejeció en la tierra ibérica, y cuando murió para nadie fue sorpresa que también quería a sus santos con él en el largo viaje hacia la eternidad.

“Mis santos se va conmigo”, así habría puesto en el documento que hacía legal y espiritual la compañía de las deidades yorubas hacia su última morada. Como lo pidió su familia también puso una bandera cubana, que recordara a todos que su fe nació en la isla.

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1 Comment
  1. Telmo Pérez Potti says

    Cada loco con su tema.

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