Llegar a la secundaria en Cuba

Foto: Yoni González / Cubanos Gurú
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Cuando terminas la enseñanza primaria en Cuba, los dos meses de vacaciones son toda una aventura. A las habituales salidas y paseos en familia debes sumar los preparativos para entrar en la SECUNDARIA. Y lo escribo con mayúscula porque para nosotros constituye un verdadero acontecimiento.

Julio y agosto te los pasas queriendo que comiencen las clases (algo que nunca te había pasado), pero estás ansioso por demostrar que ya no eres una niña/o y que ahora puedes tomar decisiones propias con más libertad.

Para las muchachas inicia la carrera por conseguir ajustadores (sostén) adecuados con el fin de que se vea su transformación de niña a mujer. Urgen las necesarias visitas a la peluquería, solo para un corte de cabello, porque mamá no quiere metamorfosis extrema hasta que cumplas los 15 años. Tomas prestado el maquillaje de miembros de tu familia para llevarlo a escondidas a la escuela. Actúas como si fueras mayor y cuando te preguntan la edad respondes: “ya estoy en la secundaria”, como si eso significara que eres mayor.

En el caso de los chicos van en busca de un barbero que sepa hacer los cortes más novedosos y modernos, se reúnen para hacer ejercicios, “mechar” como le decimos los cubanos, y tratar de ser atractivos a las jovencitas. Ya quieren salir solos al parque en la tarde-noche y extender la fiesta hasta donde se pueda. Intentan darse un buche de ron, aunque terminen tosiendo, y empieza la presión de conseguir una novia.

El mundo gira alrededor del inicio de las clases, mochila nueva, zapatos, no quieren perder ni un detalle. Los padres se esfuerzan por satisfacer los gustos y necesidades, claro, “el niño empieza la secundaria y no puede ser menos que nadie”. Verlos crecer es un orgullo que no pueden frenar.

Y entonces llega ese primer día de conocer y hacer amigos. Los padres miran desde un rincón, por tal no hacer pasar vergüenza al muchachón/a, hasta algunas lágrimas se escapan. Entre ellos debaten las cualidades de los que recién estrenan uniforme amarillo y blanco (en Cuba es de ese color).

Llegar a la secundaria al menos para los cubanos, es una experiencia colectiva que pone en guardia a la familia entera, porque como muchas cosas en la vida, la vivimos en grupo.

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