Living la vida loca, la historia de Tatiana

Foto: Diego Cervo/shutterstock.com
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Tatiana es una chica bonita, tal vez no tanto de cara pero si tiene un tremendísimo cuerpo, típico de criollita de Wilson. Es alta, cinturita de avispa, caderas, rubia teñida, pero en conjunto un mujerón.

Además siempre fue estudiosa e inteligente, logró entrar a la Lenin sin ninguna dificultad. Ahí fue donde comenzó a sacar otra versión de sí misma, que ya venía asomando desde la secundaria, pero que en una beca y lejos de casa terminó por destaparse del todo.

Taty como todos la llaman, era muy perseguida por los chicos, puesto que con ese cuerpo no pasaba desaperciba, además de ser bien coqueta, bailadora y divertida. Así que empezó a tener varios novios, que le duraban lo que un merengue en la puerta del colegio.

De todos se aburría, en cuanto le decía que sí a uno ya le estaba guillando el ojo a otro, incluso algún que otro profesor estuvo metido en ese saco. El caso es que con todos tenía relaciones, como si de engrosar las filas de un ejército se tratara.

Es verdad que siempre usaba protección, como si no existieran accidentes y enfermedades que no creen en eso, pero ella pensaba que tenía todo bajo control. Además siempre trataba de ser muy discreta, no era que a todos les ponía el cartel de novios y los llevaba a su casa. Más bien muchos fueron cosa de una descarga en la recreación.

Así llegó la universidad y siguió el mismo estilo de vida o peor, pues estudiar en la Cujae, donde pertenecía a la poca población femenina, triplicó sus pretendientes. Ante todos parecía una chica buena, pues no tenía novio formal y supuestamente era muy selectiva. Tampoco estaba con chicos de un mismo piquete para evitar comentarios.

Para ella era solo una mujer moderna, sin ataduras, disfrutando plenamente de su sexualidad. Pero un día llegaron las malas noticias, notaba algo extraño en su cuerpo y fue al médico sin pensarlo dos veces. Tenía una enfermedad de transmisión sexual y lo peor es que debía alertar a las personas con las que había tenido relaciones.

Le tocó escuchar muchos gritos, acusaciones, reproches, la clásica frase de las bonitas son las peores y así se dio cuenta como el que todos me desean puede convertirse en segundos en todos me odian.

Taty aprendió su lección y al menos ahora tiene una pareja estable, pero su pasado la persigue cuando a veces tiene que voltear la cara al ver a un conocido de sus años de living la vida loca.

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