La leyenda de Papá Montero (+video)

Imagen referencial (Foto: Kobby Dagan / Shutterstock.com)
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Para los nacidos en la parte central de Cuba, quizás les sea familiar la leyenda de Papá Montero. Muy popular en Isabela y en Sagua a principios del pasado siglo.

Cuentan que era un negro longevo que a pesar de los muchos años mantenía la vitalidad y el carácter jocoso. Contagiaba de júbilo a cualquiera que se le arrimaba y no se perdía una fiesta en su zona y a veces un poquito más allá.

Estaba blanco en canas, como decimos en la isla, y salía de farra con lindas mulatas de acompañantes en las pachangas y espectáculos musicales. Sí, porque además de fiestero tenía habilidades artísticas. Su mujer en cambio quedaba en casa molesta por las andanzas del hombre.

Su muerte fue todo un acontecimiento en la región. Fue asesinado en un carnaval (no se sabe bien la razón, quizás un marido celoso o alguna rencilla personal), moriría feliz y de fiesta como solía pasar el tiempo, y los años.

Cuentan que el funeral fue poco menos que un espectáculo de tambores, música, y rumba de la buena. Un homenaje de todo un pueblo al difunto y su modo de vida, así lo había expresado Papá Montero cuando aún disfrutaba de la parranda.

Según la historia fue entonces que su esposa tomó venganza creando una rima que sacaba a relucir las deslealtades del fallecido. A velar a Papá Montero, zumba, ¡Canalla Rumbero! “, “A velar a Papá Montero”, y el los asistentes le siguieron la rima.

Aquello sonó tanto que luego se convertiría en el estribillo de una canción, el tema de versos de Nicolás Guillén y hasta un cuadro de Carreño de 1949 titulado Los Funerales de “Papá Montero”.

Lo cierto es que el comportamiento de aquel negro viejo devino en una leyenda y también en característica típica del cubano. A pesar los años no perdemos la alegría ni las ganas vivir. Encontramos a nuestros abuelos bailando al son de su época y al instante un poquito de reggaetón. Sin perder la ternura como decimos, Papá Montero se mantiene vivo en cada uno de esos longevos cubanos que hoy no le tienen miedo a la vida.

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