Historia de Lila: ¿Cosas de varones?

- Publicidad -

De pequeña, Eida jugaba a las bolas con su hermano Bebo y sus primos Orlando y Tico. Eran travesuras de varones, pero la niña prefería unirse a ellos que tontear sola con una muñeca.

Pablo soñaba con tener un hijo varón. Primero nació Ileana y luego otra hembrita que, mientras llegara el hermanito, tuvo que incursionar en béisbol, trompos y hasta boxear con Papá. “El me enseñó cómo cubrirme”, dice Diana, la segunda criatura de aquella familia.

Lila, que es hoy toda una mujer, pateó muchas pelotas con sus vecinos Frank, Popo y José en ese invento cubano llamado “kikimbol”.

Las tres historias anteriores son comunes en Cuba y responden a una sola premisa: los juguetes no tienen sexo.

Silvia Álava Sordo, psicóloga, conferenciante y escritora española, asegura que “los juguetes deben ser empleados por ambos sexos indistintamente. El que unos juguetes sean para niñas y otro para niños es culpa de los adultos”.

Nuestros padres en Cuba nos relatan historias de antaño cuando los niños hacían “yuntas de bueyes” con recipientes de cristal. “Mis primos y yo jugábamos mucho con pomitos”, dice Eida, madre de dos hijos y con 62 años, cuya infancia transcurrió en una finca campesina.

Diana ve esos momentos con alegría, pues la esencia era compartir con los demás. “Pedía dinero para comprar pita. En los trompos no había quien me ganara. Estuve en el equipo de fútbol de mi escuela, pero con el bate no podía”.

Y a Lila le tocó, años más tarde, jugar con su hijo Ariel. Lo mismo baloncesto, fútbol, voleibol, que enseñarle a montar bicicleta. Incluso cuando no hubo juguetes era necesario inventar. “Ahí están el juego del escondido, la prenda o el cogío, donde se entremezclan muchachas y varones”.

Hoy día estas escenas contadas por Eida, Diana y Lila, se repiten en nuestra Cuba, donde se rompen las barreras y se estimulan las capacidades físicas, manuales e intelectuales. De no ser por ello no sería grata la convivencia entre los sexos, ni se enriquecerían los varones y las niñas como personas.

Cerramos este post con algunos ejemplos de juegos tradicionales, citados por la enciclopedia cubana Ecured, donde pueden intervenir lo mismo chicas que chicos:

  • La quimbumbia
  • El conejo de esperanza
  • Un dos tres, cruz, roja es.
  • El burrito 21
  • La suiza
  • Saltar la cuerda
  • Juego de los sacos
  • El pegado (incluye variantes acuáticas)
  • Juegos de mesa

[vc_btn title=»Cuéntanos tu historia» color=»primary» size=»xs» i_icon_fontawesome=»fa fa-envelope-o» link=»url:http%3A%2F%2Fwww.cubanos.guru%2Fcuentame-la-historia%2F|| target:%20_blank|» add_icon=»true»]

- Publicidad -

Usted puede hacer uso de de esta publicación siempre y cuando se mencione la fuente con un enlace a esta publicación. Aviso de Copyright

Add Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.