El frente de una casa cubana

Foto: Delpixel/shutterstock.com
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No crean que por ser alegres y relajados no hacemos caso de las apariencias. Lo cubanos también “viven su pedacito” como solemos decir a menudo, y tienen el frente de su casa como un sitio sagrado. Claro, siempre hay sus excepciones, pero la regla se cumple en muchísimas ocasiones.

Ya sea una casa, un apartamento o una barbacoa, el frente tiene sus características. En los apartamentos lo más común es la pintura bien cuidada, las rejas usualmente pintadas de blanco, que hacen paisajes floridos con pura cabilla o metal fundido.

En las casas los detalles resultan mucho más particulares. Predominan los portales (en las que los tienen), pequeños jardines con plantas naturales y no pueden faltar los muros, que por estos tiempos van adornados con leones y gárgolas muy al estilo colonial pero con toques de modernidad.

Eso es en las ciudades, claro, porque en los campos de tierra colorada son los jardines quienes reciben a la entrada, árboles grandes, enredaderas, rejillas pequeñas y bien pintadas.

Pero no solo eso, también encontramos aceras particulares con macetas. Malanguitas, mantos, plantas del dinero y toda la flora ornamental que se pueda.

Abundan también los números de casa incrustados en madera o cemento, casi siempre de metal o palo tallado. Últimamente también se encuentran farolitos alumbrando los portales.

Los domingos, los cubanos hacen una especie de trabajo voluntario para dejar el frente impecable. Que nadie pueda decir que somos descuidados o sucios, al fin y al cabo es la primera impresión del visitante.

Puede que no tengamos lujos ni cosas caras, pero el frente siempre ha de ir pintado, aunque sea con cal. Por lo menos una vez al año y antes de que este termine, se le suele dar una pasadita a la pared para restaurar el brillo de la casa.

Cubanos Gurú

Otros con más recursos y menos ganas de pintar, cubren las paredes del frente con azulejos que friegan como posesos para que se vean limpios. Pero aquí lo importante no es cuanto puedas invertir monetariamente en el frente de la vivienda, sino cuanto empeño pongas en tenerlo bonito, porque pese a la penurias económicas, el cubano sigue siendo un artista empedernido.

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