Detallitos no materiales que se extrañan cuando sales de Cuba

Foto: simonovstas / Shutterstock.com
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Cuando salimos de nuestro país, cualquiera que sea, lo hacemos por diferentes razones. Trabajo, economía, experimentación o simplemente en busca de un cambio a la situación actual de cada uno.

Pero incluso cuando lo hacemos voluntariamente. Al dejar tu tierra debes hacer modificaciones en la manera de vivir y actuar. Cambios que traspasan lo pragmático rozando lo espiritual, y a la larga te recuerdan la patria que te vio nacer. Ahí comienzas a añorar.

Por eso Cubanos Gurú te deja algunos de esos detallitos no materiales que se extrañan de Cuba al salir.

Hacer guara con cualquier desconocido: Guara, es confianza, hacer un amigo donde quiera que llegas sin remilgos. Ya esos tiempos terminan obligados por la nueva sociedad donde los desconocidos pueden ser más peligrosos y la conversación intrascendente con personas extrañas no es bien vista. Los cubanos sentimos nostalgia de eso.

Soltar la lengua: Dejar libre a los instintos y soltar alguna palabrota ya conocida que empiece con “p” o “c” a cualquiera, ya sea en el buen sentido o en el malo, ya no puede ser tan frecuente. En presencia de otros (que no sean de la isla) debes moderar el tono y los términos para no parecer grosero. Lo bueno es que muchas veces ni nos entienden, “por suerte”.

Los piropos: Creo que esto lo extrañan hombre y mujeres antillanos. Andar por la calle escuchando cosas bonitas del sexo opuesto (o el mismo sexo también) dispara la autoestima nivel Dios. No sé si es el clima o las costumbres, pero fuera la de la tierra no lo tienes igual y se extraña.

Comer pizza con la mano: Cuando sales del archipiélago comienza el mundo de los tenedores y las servilletas para todo. Contradictoriamente recuerdas aquellos días en que invitabas a un amigo a comer pizza, lo agarraban con la mano, un cartoncito para no quemarse y seguían de largo conversando y comiendo.

Hablar en buen cubano: Resulta imposible hacerlo todo el tiempo si ni siquiera los que hablan español te entienden. Ya se sabe que tenemos nuestro castellano propio.

La calma: Pese a los miles de problemas económicos en Cuba se vive una vida relativamente tranquila, sin demasiados sobresaltos en cuestión de seguridad, y el tiempo alcanza para todo como dijera una de nuestras escritoras.

En fin, son patrimonios inmateriales que dejas al salir del verde caimán y solo vuelves a vivir plenamente cuando regresas al menos por unos días. ¡Cómo se extrañan!

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