Dejé a mi familia en Ecuador: la Historia de Marlon

Foto: Ryszard Stelmachowicz / Shutterstock.com
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Marlon tiene 38 años, llegó a Estados Unidos haciendo travesía por tierra desde Ecuador. Fue un viaje difícil, las penurias no faltaron, estafas, asaltos, altercados, por suerte nada le pasó a él.

Enseguida comenzó a trabajar, no le pagaban tanto como el esperaba, pero con eso sobrevivía y ayudaba a mantener a su hijita Melisa de un año y medio, y a su esposa Karen.

La bebé tenía tres meses de nacida cuando emprendió camino a tierra norteamericana. El dinero no alcanzaba para hacer la travesía juntos y sus mujeres quedaron en Ecuador.

Él había creído que luego conseguiría el dinero y la vía para estar juntos de nuevo, pero no fue así. Entre facturas de agua, luz, seguro del carro, renta… en fin todos los billetes se diluían frente a sus ojos.

Se había perdido una etapa hermosa e importante del crecimiento de la niña. Melisa confundía a cualquier hombre parecido a la imagen en la pantalla del imo o las fotos que su mamá le enseñaba a diario. A pesar del empeño de Karen en recordar a su hija que tenía un padre que la amaba, la pequeña no lo conocía.

No recuerda los abrazos, su mente no registra los besos y el cariño que Marlon le tiene. Al joven se le hace imposible verla del otro lado de la pantalla sin llorar, ya evita el momento porque no aguanta tenerlas lejos. Prefiere las fotos donde puede ver sonrisas, juegos, alegría, y no el intercambio triste de lágrimas frente al teléfono.

Mantenerlas económicamente en Ecuador con el tiempo también devino tarea difícil, prácticamente ni para él alcanzaba. Por último decidieron que Karen y la nena regresaran a Cuba con el apoyo de la familia, y luego las reclamaría cuando tuviera la residencia americana.

Fue duro tenerlas más lejos, y la esperanza de estar juntos también se alejaba. Mínimo un par de años más estarían separados y Melisa creciendo sin un padre. Un sacrificio que a Marlon le costó más de lo que esperaba. Un día sus mujeres volverán con él, pero aún le resulta difícil saber cuándo.

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