Cosas que les pasan a la gente de «provincia» cuando llegan a La Habana

Foto: Matyas Rehak / Shutterstock.com
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Poner en el título “gente de provincia” puede sonar despectivo y localista, pero es así como muchas veces los nacidos en la capital cubana llaman a los que no son de La Habana, y a los lugares fuera de esa urbe.

Se suele decir “La Habana es La Habana y lo demás es áreas verdes”. Y aunque para nada es así, muchos se han hecho esa idea y en cierto modo sienten la necesidad de hacer diferencias entre estas cosas.

Lo cierto es que la capital de todos los isleños tiene su encanto y cuando un nacido en otra provincia llega por primera vez a la zona, pasa por muchísimas situaciones. Cubanos Gurú te deja algunas de ellas.

Todo parece caro: Sí, en la capital todo es o parece más caro que en cualquier otro lugar de Cuba, aunque esto también es relativo. Pero siempre que un “provinciano va” comienzan las comparaciones en precios y calidad. Aunque por lo general se encuentra más variedad y calidad en los productos.

Ver la ciudad como lo más grande: Llegar a la urbe habanera para el que no la conoce es casi como llegar a un país nuevo. Sientes que todo es lindo, grande, que hay más cosas, no sé, te quedas impresionado. O la amas o la odias.

Tratar de disimular el acento típico de su región: Los habaneros son muy jocosos y le gusta “el chucho” (bromas a veces pesadas entre cubanos), y una de las más típicas es divisar a un “extrahabanero” por su acento y forma de conducirse. Por eso el que llega siempre trata de pasar inadvertido.

Desconfiar de todo y de todos: Los capitalinos tienen fama de pillos y callejeros, y por esa razón, villaclareños, cienfuegueros, camagüeyanos y todo el que aparezca por allá se anda con cuidado a la hora de comprar algo.

Confundir la ruta de guagua: Con tanto P1, P2, P16 y hasta etc. Los que no son de la capital se vuelven locos y confunden todo, claro, hasta que se acostumbran y luego saben más que el nativo del lugar.

Sentir que el tiempo vuela: Como todo es diversión y paseo, aunque estés en un evento científico o de vacaciones en casa de un familiar, el tiempo se va rapidísimo.

Llevar equipaje como si fueras de mudada: A este tipo de viajes sueles llevar lo mejorcito que tienes y por cantidades, aunque luego uses la mitad de las cosas y te des cuenta de que el habanero es una persona relajada.

Yo como villaclareña doy fe de que muchas de estas cosas en verdad suceden. Cuéntennos un poco de sus experiencias.

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