Aquella plancha de carbón que usaban nuestras abuelas (+video)

Foto: Foto: Devin_Pavel/shutterstock.com
0 107

- Publicidad -

Cuentan que Benny Moré, antes de convertirse en el “Bárbaro del Ritmo”, le prometió a su madre “Me voy para La Habana a ver si triunfo en la música, para que tú no tengas que lavar y planchar más.”

Virginia Moré era una entre tantas mujeres que trabajaba como doméstica en aquella época y su oficio, lejos de la comodidad de nuestros días, incluía el manejo de una plancha de carbón.

Sabrá Dios las libras de peso y los litros de sudor que propiciaban aquellos artefactos, utilizados por nuestras abuelas y bisabuelas para alistar camisas, guayaberas de hilo, pañuelos y pantalones almidonados.

Se dice que las planchas surgieron allá por el siglo IV y fueron los chinos los que empleaban un recipiente de lata, que contenía brasas y poseía un mango, pero el término “plancha” apareció en el Siglo XVII.

Las primeras planchas de hierro se calentaban al fuego y luego surgieron las planchas a carbón, pero hubo muchas variantes que se calentaban sobre brasas y fogones.

Las mujeres cubanas y las de otras latitudes “alimentaban” la plancha, pero permanecían horas y un bulto de ropas las acompañaba. Era menester protegerse de quemaduras y de cualquier contratiempo ante la ropa blanca, que podría ser afectada en el proceso.

La esencia era tener dos planchas, pues mientras una se calentaba, con la otra se preparaban las prendas de vestir, de ahí que se empleara tanto tiempo, además del rito del almidonado y el trapito con agua.

Las domésticas de entonces tenían que dejar pulcros y bien planchadas aquellas mudas de ropa. Los exigentes esposos o los que pagaban por el servicio entregaban sábanas, calzoncillos y ropa de trabajo que se emplearía luego al pie del surco o para “mecanear” un automóvil.

Una señora contó a Cubanos Gurú que su abuela, entre lágrimas, tenía que preparar la ropa de su esposo con una plancha de carbón. Él iba a ver a su amante y exigía el almidón de yuca para previo al planchado.

Hoy día, con la llegada de la electricidad, ya no es necesario este artefacto y las amas de casa ya no sufren quemaduras o dificultades, ni tienen que poner leña al fuego, mientras sudan la gota gorda para que otros vayan presentables por la vida.

La ya extinta plancha de carbón fue, a no dudarlo, la fuente de ingreso de muchas mujeres, como la propia Virginia Moré, madre de 18 hijos, y que trabajaba para ricachones y familias acomodadas.

Por suerte el mayor de los hermanos cumplió su promesa.

- Publicidad -

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.