5 cosas que se extrañan de la infancia en Cuba

Foto: Simone Fratini
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Como buena cubana guardo hermosos recuerdos de mi infancia, no de abundancia material claro, pero sí de  derroche de espíritu y alegría. Esos momentos donde no existe más preocupación que jugar a los escondidos o retozar bajo un aguacero.

Esas cosas no se olvidan, permanecen vivas aun con el paso de los años. Y cuando vives lejos y ves a otros niños como tú con realidades extremadamente distintas, vuelves a pensar  en la infancia.

De esa corta etapa de mi vida existen 5 cosas que extraño profundamente:

Tener a mi mamá todo el tiempo: Cuando era niña era el centro de atención de la familia, todos me mimaban y me cuidaban, y aunque pensé que de adulta ya no lo necesitaría tanto, ahora lo añoro más. Estando ausente  de mi tierra sigo recibiendo mimos y cariño desde Cuba, pero ya no es igual, no puedo abrazarlos o besarlos, ni buscar consuelo cuando tengo problemas, porque solo los preocuparía.

La escuela: Puede parecer extraño pero a mi me gustaba ir al aula, compartir con mis amigos, y hasta a estudiar le cogí el gusto. Ver las estrellitas del profe en la libreta por buena caligrafía o por hacer bien las tareas. La maestra estricta pero cariñosa, y las travesuras… ¡cuánto ha pasado desde entonces!

La facilidad para perdonar: de niña peleaba con mi grupo de amigas por cualquier cosa, un juguete, ser la mamá en el juego de la casita, o simplemente por celos, pero todo eso acababa pronto, se me olvidaba con un chasquido de dedos. Ahora escasean las amigas para discutir, todas regadas por el mundo, y también son otros los problemas y la capacidad de perdonar se extingue por momentos.

Mataperrear en el barrio: Esas tardes de juegos colectivos donde no importaba si eras chica o chico y todos bailaban trompos, jugaban a las bolas, correteaban, bateaban en la pelota, son recuerdos irrepetibles, y hoy se convierten en conversaciones con teléfonos o computadoras de por medio, y encuentros rápidos para tomar un café.

Los días enteros viendo tv: Eso ya no lo tienes, no hay tiempo de sentarse más de una hora a ver tv, responsabilidades en el hogar, trabajo, y hasta la Internet te aleja de los cómodos momentos de sofá frente al a la televisión donde muchas veces me quedaba dormida… relajada. No es que sea infantil o inmadura, pero hay días en que pienso cómo sería volver solo 24 horas a ser niña, para dejar de extrañar los lindos momentos que ya no están.

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2 Comments
  1. Todo esa infancia en cuba no habra nunca comparacion.,,,

  2. Gladys B. Rod via Facebook says

    Todoo….

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