15 señales de que creciste en una familia cubana

Foto: berg_chabot
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Nacer y crecer en Cuba o por los menos tener padres oriundos de la Isla, es un hecho que te marca para siempre. Las vivencias del archipiélago, las carencias, los baños en el aguacero y  el “mataperreo” en el barrio, constituyen experiencias de alto valor que siempre  recordarás en la adultez.

El amor y dedicación de la familia isleña para  los suyos no tiene límites. Por tal razón Cubanos Gurú pone en el tintero  15 señales de  que creciste en una familia  cubana.

– Le cogiste terror a las chancletas plásticas: No a ponértelas, claro, sino a que te agarraran en una travesura y  tu mamá te esperara chancleta en mano para…

– Tuviste que golpear el tv en blanco y negro para que se viera mejor o captara la señal.

– Te fugaste para el río sin permiso y luego estuviste una semana entera de castigo sin jugar en el barrio.

– Participaste en la guardia pioneril, que más que un evento político se trataba de aprovechar y hacer travesuras hasta tarde en la cuadra y un poquito más allá.

– Compraste “durofrío” o los inventaste tú mismo en la casa.

– Usaste candados caseros, como cadenas, sogas y hasta cascabeles para proteger la bicicleta.

– Protestaste por comer (otra vez) picadillo de soya.

– Lloraste por montarte en el chivito que tiraba de una carreta pequeña para niños.

– Saliste corriendo a tu casa cuando del quinto piso del edificio escuchaste “JAAAVIEEEEER”.

– Te compraron juguetes una vez al año.

– Te dijeron “culicagao” alguna vez.

– Tu mamá te puso de castigo sentadito en el sillón.

– Te pusiste ropa reciclada (lo mismo de tiendas de segunda mano, lo que se le quedó a tu primo, hermano o cualquiera de la familia)

– Te amenazaron con no salir a jugar si no te comías toda la comida.

– Los reyes magos te trajeron algo distinto a lo que pediste.

Puede que hubiese muchas carencias para los que crecieron en Cuba, pero lo que si no faltó fue amor en la casa o en el barrio, porque en el archipiélago la unión va más allá de la sangre.  Sobraron los momentos irrepetibles de la infancia que aún hoy recuerdas y sobre todo gran parte de estas señales te enseñaron a valorar la familia por encima de cualquier cosa.

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