10 cosas que pocos saben sobre la escritora cubana Jocy Medina

Foto: cortesía de la entrevistada
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A Jocy le corren las letras por las venas. Ella ha dedicado buena parte de su vida a la escritura y su tema favorito es Cuba. Por ello nos animamos a entrevistarla y aquí les dejamos 10 datos de su vida que solo su familia y amistades cercanas conocen.

1- Debía ser matancera. “De 18 años, mi abuela materna se enamoró de un muchachón llamado Nico, aviador, al parecer muy lindo, pero con nada en la cabeza. Con él tuvo dos hijas, mi mamá y mi tía. El Nico le empezó a hacer trastadas con otra mujer y dejó a todos en Matanzas para irse con ella a la Habana. Y más atrás se fue mi abuela, con sus dos hijas. Allá mi mamá conoció a mi padre. En menos de un año de casados me tuvieron. Por eso soy habanera. Pero duda no cabe que mi sangre es matancera.”

2- Creció en Buena Vista. “Allí viví todo el tiempo que duró entender que crecer es hacer lo que debemos y no lo que queremos. Yo no crecí soñando con irme de Cuba. Yo creo que pocos nacen soñando abandonar todo y todos a quienes ellos aman. Pero el círculo donde yo quería crecer se fue achicando hasta el punto de la asfixia.”

3- Cree en los ángeles: “mi abuela me enseñó el verdadero significado del amor, y mi mamá el de la palabra héroe. Yo ante nada, creo en ellas. Allá en Cuba las creencias son grandiosas. Nosotros los cubanos creemos en tanto. Mi abuela cree en San Lázaro, yo en Oshún. Pero si tengo que escoger una creencia, yo creo en los ángeles. Mi abuelo murió hace 20 años, y yo digo que el aún me cuida desde el cielo. Pero también creo que la mayoría de nuestros ángeles viven con nosotros, aquí en la tierra. Los míos son mi abuela, encargada de todo lo que tiene que ver con el amor, y mi madre encargada de todo lo que tiene que ver con protección. Y el día que no las tenga aquí, sé que las tendré en el cielo, amándome y cuidándome cómo mismo hicieron todos los días de su vida aquí en la tierra.”

4– Fue a la universidad durante el Período Especial. “En mi barrio se iba tanto la luz que en vez de apagones decíamos que habían “alumbrones”. La situación era genial para escapármele a mi abuela con algún novio, pero pésima para estudiar todas las noches bajo la luz de una vela”.

5- Su infancia fue dura. “Tengo que escarbar para encontrar un recuerdo feliz de esa época. Yo creo que los momentos más felices de mi infancia se los debo a mi tía Marilyn. Ella llegaba con su linda sonrisa a casa y me decía, “arriba, prepárate que hoy vamos para la playa”. Los paseos con ella me sacaban de las grandes tristezas que yo sentía a raíz de la ida de mi padre a Miami y de las torturas que causaban las peleas entre mi familia materna y paterna. En esa época yo me deprimí mucho y perdí todo el pelo en mi cabeza. Para ir a mi escuela me ponían una peluca. La cosa más horrible de la vida, pero mi abuela, para que yo no sufriera alagaba aquella cosa, como si fuese la novena maravilla de esta tierra. Una vez mi tía me llevó al Conney Island de la Habana. Eso para mí fue tan mágico como lo es para el niño que por primera vez ve a Disney World. En mi destrucción interna mi tía sabía cómo sembrar flores, y por eso le vivo eternamente agradecida.”

Foto: cortesía de la entrevistada
Foto: cortesía de la entrevistada

6- Jocy tiene solo un hijo. “Mi niño nació en China, pero como su padre es canadiense, no le dieron la nacionalidad. Siempre le hablé en español y lo habla como un cubano. Allá en Cuba tienes mil amigos, y es unos de los pocos niños que en medio de sus círculos no se siente abochornado de hablar en español y hacerle honores a sus raíces.”

7- No cree en el matrimonio. “Hace 10 años me divorcié de su papá y me fui a Canadá. No me casé más, desde siempre creí en el amor libre, de esos que no hacen falta papeles para que la unión exista. No soy de las más feministas, pero sí de las en extremo independientes. De un hombre solo espero diversión, fidelidad, mucho amor y noches de pasión. No un papel con una firma. No me dejes escupir muy alto, pero no quisiera volverme a casar. De la única forma que lo haría es si me enamorara perdidamente de un hombre para quien el matrimonio fuera tan importante que sin ello él no concibe la relación”.

8.- Jocy vive en Canadá pero regresa a Cuba cada año para mantener su identidad cubana siempre viva “A Cuba regreso a llenar el tanque de musas que inspiran mis escritos. Si puedo voy más que una vez al año. Me gusta quedarme en casa de mi abuela, en Buena Vista. Es que algo de ese barrio me fascina. Yo siempre digo que Buena Vista es una barrio agridulce: bueno y malo, lindo y feo, rico y pobre. Allí se desarrollan mis últimas novelas: Habana Dura, Amigos del Enemigo y Paraiso a lo cubano.

7- Sus novelas retratan la cultura cubana, no su política. “A mí me gusta que el lector sienta que camina por las calles de mi isla cuando me lee. Y si es posible, que se sienta como un personaje más de la novela. Me gusta retratar la vida en Cuba, y entretejer realidades que a veces parecen ficción. Yo evito -con pasión- la política en mis escritos, pues creo que la política divide. Habana Dura por ejemplo es un retrato de la Cuba en pleno Período Especial de los años 90s, cargadas de realidades sociales de los tiempos como lo eran el auge del turismo sexual, las carencias. Las oportunidades llovieron de ligar todo eso con el tema político. Pero es que para mí la novela es una oda al arte del cubano para salirse ileso y sonriente de los peores atolladeros, no una oda al sistema que hace tanto la machuca. Lo mismo con Amigos del Enemigo, una novela diario que captura el burbujeo que se vivió en Cuba a raíz de Cuba y Estados Unidos anunciar que se harían amigos. Explora temas actuales como la venta del “paquete”, el auge del tráfico de drogas, las salidas de país por Ecuador, el reemplazo de las discos por “privados”, y el nuevo tono que ha tomado en Cuba eso del turismo sexual, y aunque fue inevitable capturar la amplia gama pensamientos políticos de los cubanos, es un escrito social y cultural. No político”.

8- Un Babalawo le dijo que Cuba no es su destino. “Para mí es muy difícil vivir con tanta tierra ajena en los zapatos. Lo que me deja vivir lejos de Cuba es la esperanza de un día regresar. Yo creo que si dejo de soñar con un día vivir de nuevo entre los míos, se apagan uno a uno todos mis demás sueños. Tengo un amigo de la primaria, un pintor genial que ahora vive en Francia, que se ha adaptado tanto a ser francés, que cuando habla no parece que extraña a Cuba. Yo creo que en el fondo eso es un mecanismo de defensa. Es una forma de no doler todos los días por todo lo que dejamos. Por muy grande que sean todas las heridas cicatrices. Y quizás para mí, la herida de haberme ido, aun ni si quiera ha cerrado”.

9- Extraña a Cuba todos los días de su vida “Lo que más extraño son las cosas menos obvias. La cadencia de la vida, la frescura del cubano, el humor. En estos días que parece que todos van a Cuba y no sabes las ganas que tengo de estar sentada en “El Cocodrilo” escuchando las ocurrencias de los humoristas. El mundo le está dando material a borbotones a Cuba y yo me lo estoy perdiendo. ¡El cuero que le deben estar dando a las flacas de Chanel, a la filmación del Rápido y Furioso! Los cubanos son estrellas a eso de burlarse de lo bueno y de lo malo, y hacerte llorar de tanta risa.”.

10- ¿Y que es Cuba para ti? “¡Ay ya me quieres haces llorar! Cuba para mi es lo único en esta vida que no pude lograr. Dicen que una de las cosas que se no se recuperan en esta vida, a la vez que se pierde, es el momento. Yo llevo 20 años lejos de ella. Como la de tantos cubanos, mi familia quedó fragmentada entre España, Estados Unidos, Cuba y Canadá. A mí aun me torturan las preguntas: ¿Qué hubiese sido de mi vida si todos nos hubiésemos quedado allá? ¿Qué hubiese sido de Cuba sin aquel año 59? ¿Qué hubiese sido de mi hijo Dennis de haber crecido en el mundo que yo crecí? Como me fui, yo perdí el momento. Tuve la suerte de nacer en la tierra más bella de este mudo y la mala suerte de no poder vivirla. Cuba es ese amor que quise tanto y tuve que dejar. Ese amor que nunca olvidé, ni olvidaré jamás”.

Jocy es una cubana de pura cepa, de las que no lo niegan, de las que sus voces internas lo gritan a todo pulmón. Le gusta el mar, el baile, la meditación, pintar y amar a su tierra. A ella, el agradecimiento por tanto empeño en descubrir a Cuba a través de sus novelas, a ustedes, la invitación a que busquen su blog “Un Pedacito de Cuba” y se adentren en ese mundo maravilloso que es Jocy y sus escritos.

 

Foto: cortesía de la entrevistada
Foto: cortesía de la entrevistada

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No Comments
  1. Pedro says

    Muy linda la nota hecha a jocy.

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